septiembre 19, 2026, Puebla, México

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Guerra sucia e impunidad en México: memoria y justicia en el caso de Valentín Fernández Zamora

A 48 años de su desaparición por el estado mexicano.

Aicela Fernández Zamora, integrante del Comité Eureka

Aicela Fernández Zamora en protesta frente al Campo Militar No. 1

Valentín nació en Tecamachalco Puebla, estudio en la Preparatoria Popular Tacuba de la ciudad de Mexico. Era estudiante de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y también era docente de la preparatoria Popular Tacuba de donde egresó.

Valentín vivió en la Casa de Estudiantes de Puebla ubicada. en Ricarte No. 580 Colonia Lindavista. En el Distrito Federal, participó en la lucha por subsidio económico para los gastos de la casa de estudiantes, así como por mobiliario y subsidio alimenticio y económico.

En el Distrito Federal llegaron a existir alrededor de 250 casa de estudiantes, 43 de ellas eran de estudiantes democráticos; algunas de las demás casas eran dirigidas por grupos porriles, mismas que brindaban apoyo en las campañas de los gobiernos priistas. Las 43 casas formaron el Consejo Nacional de Casas de Estudiantes de Provincia (CNCEP). entre ellas estaban las casas de Sinaloa, Sonora, Colima, Baja California Norte, baja california Sur, Zacatecas, Nuevo León, Morelos femenil, Morelos varonil, Oaxaca 1 Oaxaca 2, casa de estudiantes nacional femenil, casa de estudiantes Nacional varonil, casa de estudiantes de Campeche, casa de estudiantes de Puebla radicados en el Distrito Federal.

La casa de Puebla realizó una lucha para que el gobierno comprara el edificio que ocupaban, realizaron una huelga de hambre frente a las oficinas del Gobierno del Estado, era gobernador Alfredo Toxqui Fernández de Lara, logrando que se comprara la casa de Ricarte 580.

Valentín fue uno de los dirigentes de esta lucha, además de ser dirigente del consejo de casas y posteriormente del CNCEP.

Las casas estudiantes eran solidarias con el movimiento obrero campesino y popular en la década de los 70s; según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en 1976 México afronta una de las crisis más profundas, en 1977 estallaron 399 huelgas, en 1978 se registraron 512 estallamientos de huelga.

La crisis económica trajo consigo la reducción del poder adquisitivo de los salarios, producto de la inflación y el incremento de precios, con ello se avivaron las protestas de los obreros, quienes en este periodo exigieron reivindicaciones económicas y una representación auténtica de sus dirigentes. Las luchas de los trabajadores de Cinsa-Cifunsa, Kelvinator, Nobilis-Lees, IACSA, Volkswagen, Nissan, Sidena, etcétera, son algunos ejemplos de lo que ocurre en el movimiento social. La toma de locales sindicales por el Movimiento Sindical Ferrocarrilero, las luchas de los obreros metalúrgicos de la Fundidora de Monterrey, y las jornadas por la democracia sindical impulsadas primero por el antiguo STERM y posteriormente por la Tendencia Democrática del SUTERM, demostraban el ascenso del movimiento obrero y su interés por luchar a fondo contra el charrismo sindical.

La pobreza llevó al incremento de las migraciones del campo a la ciudad, surgieron cinturones de miseria, surgieron los problemas urbanos que se tradujeron aquí y allá en luchas por una habitación digna, por un pedazo de tierra y por servicios urbanos; se formaron colonias populares: colonias Francisco Villa en Chihuahua, Rubén Jaramillo en Morelos, Emiliano Zapata en Puebla, Campamento 2 de octubre en Netzahualcóyotl, etcétera.

Los estudiantes de las casas no eran ajenos a estas luchas, el apoyo con alimentos y en las guardias de Acermex, Nemoglass, Spencer, entre muchas otras, hacía que el Estado las tuviera en la mira.

En el estado de puebla se llevan a cabo movimiento campesinos y populares, en el norte y sur del estado destacando organizaciones como las Unión Campesina Independiente y en la ciudad de Puebla la Unión Popular de Vendedores Ambulantes, (UPVA) organizaciones con las cuales participaba la casa de estudiante Puebla. 

Por diferencias política, Valentín salió de la casa de estudiantes de Puebla; para este tiempo ya cursaba la carrera de antropología a la vez que impartía clases en la Preparatoria Popular Tacuba.

Valentín a pesar de que había salido de la casa de estudiantes continuaba participando en la lucha junto con otros de sus compañeros. En el mes de febrero de 1978 comienza el retiro de todo tipo de apoyo a las casas de estudiantes por parte del gobierno e inicia una represión sistemática. 

Los estudiantes de las casas realizaron marchas, mítines, pintas, volanteos y boteos, pero el gobierno intensifica la represión en las diferentes actividades utilizando al cuerpo de granaderos, policía motorizada, policía montada, agentes vestidos de civil. A la par impusieron becas de $2500.00 por cada estudiante, para dispersar a los integrantes de las casas, ante lo cual los estudiantes se resistieron, pero tuvieron que aceptar esa propuesta, pero ello no impidió la represión y el hostigamiento constante a las casas de estudiantes, había vigilancia permanente con camiones de granaderos en las casas de mayor participación.

La temible Brigada Blanca operaba en las desapariciones de cientos de luchadores sociales, de hecho las casas de estudiantes apoyaron la huelga de hambre del 2 de agosto de 1978 del comité prodefensa de los presos perseguidos y desaparecidos y exiliados políticos, que encabezaban las madres de desaparecidos políticos que encabeza  doña Rosario Ibarra de Piedra.

Entre el 5 de septiembre al 30 de septiembre de 1978 la Brigada Blanca detiene y desaparece a Rufino Guzmán González, y Juan Chávez Hoyos. El 30 de septiembre es detenido y desaparecido mi hermano Abelardo Valentín Fernández Zamora, (Chacos). Ellos eran miembros de la casa de estudiantes de Puebla; estas desapariciones están relacionadas por la participación que todos ellos tienen en el movimiento social.

Rufino Guzmán Gonzáles después de dos años de desaparecido es liberado, estuvo detenido en el Campo Militar Número 1, ahí fue torturado hasta desvanecer, recibió torturas psicológicas y física, estuvo encerrado en la penumbra en un cuarto pequeño de aproximadamente dos metros por 1 metro, ahí dormía en el piso, solo había una taza para hacer del baño y de esa del baño tenía que tomar agua. También ahí se le vio con vida a Juan Chávez Hoyos. Rufino me dijo que ahí también estaba Valentin en la mazmorra detrás de donde él estaba, le llamaban los guardias por su nombre y el escuchaba su voz cuando contestaba.

La desaparición forzada en México es parte de un plan orquestado desde altas esferas gubernamentales. El Campo Militar No. 1 depende del ejército y el ejecutivo federal, de acuerdo a la constitución, funge como jefe de las fuerzas armadas, la brigada blanca dirigida por la DFS fue parte de la estructura para la represión y las desapariciones forzadas a los luchadores sociales en México durante la guerra sucia o más bien terrorismo de Estado.

La huella documental de Valentín se haya en los archivos de la represión

La desaparición de Valentín Fernández Zamora constó de un seguimiento puntual por la Dirección Federal de Seguridad; los documentos conservados en los archivos de la represión permiten reconstruir parte del seguimiento que las instituciones de seguridad del Estado realizaron sobre él y cientos de jóvenes vinculados con las luchas sociales.

El “Reporte de la Brigada Especial sobre la detención de Juan Chávez Hoyos y Valentín Fernández Zamora”, integrado por tres fojas mecanografiadas de la DFS. El propio registro documental señala que el reporte hace referencia a Rufino Guzmán González, Juan Chávez Hoyos y Valentín Fernández Zamora, y registra expresamente la detención de Valentín por la Brigada Blanca y que fueron recluidos en Campo Militar No. 1.

Este documento resulta particularmente significativo porque permite observar cómo el aparato de seguridad del Estado construía información sobre los estudiantes y docentes vinculados con los movimientos sociales. Valentín no aparece como una persona ajena o incidental a las investigaciones: su nombre, sus actividades académicas y docentes y sus relaciones políticas formaban parte de la información que la DFS recopilaba.

Por ello, el caso de Valentín Fernández Zamora permite observar una de las paradojas más profundas de la Guerra Sucia en México: existen huellas documentales de la persecución, testimonios que aportan indicios sobre su reclusión y registros institucionales de su desaparición, pero la verdad histórica no se ha traducido plenamente en justicia.

La pregunta que permanece, después de casi cinco décadas, no es únicamente ¿qué ocurrió con Valentín?, sino también: ¿por qué, a pesar de las huellas documentales y testimoniales existentes, continúa pendiente una respuesta plena del Estado mexicano?

Ese es precisamente el punto en el que memoria, verdad, justicia e impunidad dejan de ser conceptos abstractos y adquieren un rostro concreto: el de Valentín Fernández Zamora.

Casi cinco décadas después, seguimos preguntando:

¿Qué hicieron con Valentín y Juan Chávez?

¿Quién dio la orden?

¿Quiénes participaron en su detención y desaparición?

¿Dónde están los responsables?

Durante décadas, las familias de las personas desaparecidas durante la llamada Guerra Sucia hemos tenido que luchar contra el silencio, la negación y la impunidad. Durante muchos años, el Estado mexicano negó o minimizó la existencia de una política sistemática de persecución contra quienes participaron en movimientos sociales, políticos, estudiantiles, campesinos y populares.

Al presente inmediato anterior, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se abrió una posibilidad de esclarecimiento. El 6 de octubre de 2021 se creó la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las Violaciones Graves a los Derechos Humanos Cometidas de 1965 a 1990, conocida como Comisión de la Verdad.

La creación de esta Comisión significó un reconocimiento importante: el Estado aceptaba que era necesario investigar su propia responsabilidad en las violaciones graves a los derechos humanos cometidas durante ese periodo, ese hecho nos dio mucha esperanza. En septiembre de 2024 se presentó el informe final de la Comisión. El informe documentó la existencia de una política de persecución y violencia ejercida desde el Estado y reunió información procedente de archivos, testimonios, investigaciones y trabajos, pero no hubo avances en términos de justicia y verdad, mucho menos de juicio y castigo.

Con el cambio de gobierno en 2024 comenzó una nueva etapa. La Comisión de la Verdad ya había presentado su informe final, por lo que el reto para el gobierno de Claudia Sheinbaum ya no era crear esa Comisión, sino dar continuidad a las tareas de búsqueda, investigación y justicia que quedaron pendientes, sin que hasta ahora tengamos nada, las reuniones con gobernación son más para reparación del daño, y se ha dejado en segundo término a la verdad y justicia.

¡VIVOS SE LOS LLEVARON Y VIVOS LOS QUEREMOS!

Texto leído el pasado 1ero. de Septiembre en el Encuentro de Testimonios y memoria de la Represión en Puebla.

Valentín Fernández Zamora, secuestrado-desaparecido el 30 de Septiembre de 1978 en la CDMX.

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