La escritora mexicana María Elvira Bermúdez (Durango,1916 – Ciudad de México, 1988) es precursora de la literatura policiaca en nuestro país. Colaboró en la revista Selecciones policiacas y de misterio (1946–1953). En 1955 publica un ensayo titulado La vida familiar del mexicano, en el que reflexiona sobre el papel de la mujer bajo el contexto machista de la época. Sin duda, su obra representativa es la novela Diferentes razones tiene la muerte (1943), protagonizada por el detective Armando H. Zozaya, la cual se distingue por la estructura del policial clásico (solución del enigma) en el que la investigación se caracteriza por la observación minuciosa, la reconstrucción lógica de los hechos y la jerarquización de indicios hasta restituir el orden alterado por el crimen. En esta obra, el relato privilegia el razonamiento deductivo del detective Zozaya, así como la progresiva revelación de pistas que conducen a develar la verdad de los hechos. Sin embargo, más allá del esquema tradicional, este texto también incorporan matices del contexto social y urbano mexicano, de modo que el enigma no sólo se resuelve en términos intelectuales, sino que expone cuestiones morales, prácticas institucionales y dinámicas de poder que complejizan la aparente neutralidad del modelo clásico.

María Elvira Bermúdez, quien además se desempeñó como actuaria en la Suprema Corte de Justicia, publicó también dos libros de cuentos policiacos: Detente, sombra (1984) y Muerte a la zaga (1985). En este conjunto de relatos, el culpable siempre es llevado ante la justicia, aun cuando las instituciones policiales aparecen representadas como corruptas, ineficaces o limitadas en su capacidad de acción. Esta confrontación entre la desconfianza hacia las estructuras oficiales y la restitución del orden jurídico permite observar una doble postura por parte de la autora; por un lado, una mirada crítica hacia el funcionamiento real de la justicia; por otro, la permanencia de un horizonte ético donde el crimen no queda impune y la verdad, alcanzada mediante la inteligencia y la persistencia del investigador, restablece un equilibrio moral dentro del relato.
Otro elemento que debe destacarse de nuestra autora es que quizá fue la primera escritora mexicana en incorporar a una mujer detective como protagonista en sus cuentos, María Elena Morán, quien se caracteriza en los relatos por ser una obstinada lectora y escritora de novelas policiacas (quizá el personaje sea una proyección o desdoblamiento de la propia Bermúdez). Entre las facultades que le permiten descubrir al culpable destaca su habilidad para clasificar la personalidad de los sospechosos y establecer analogías reveladoras entre estos y ciertos objetos; mediante el método deductivo, logra desentrañar los casos que investiga y conducir la narración hacia la resolución del enigma. En la mayoría de los relatos de María Elvira Bermúdez, el protagonista es el detective Armando H. Zozaya; en cambio, María Elena Morán aparece en un número reducido de cuentos, entre los que destacan “Detente, sombra”, “Precisamente ante sus ojos” y “Las cosas hablan”.
María Elvira Bermúdez publicó en 1987 los ensayos “La novela ‘negra’ y la literatura social” y “¿Qué es lo policiaco en la narrativa?”. En estos textos, la autora demuestra un amplio conocimiento de la tradición policial y de sus principales exponentes; sin embargo, se distancia de manera explícita del género negro surgido en Norteamérica en la década de los setenta, al cuestionar el tono sombrío y la visión desencantada que distinguen a esta variante de la narrativa policiaca. Finalmente, se debe apuntar que en ambos textos Bermúdez no sólo confirma su dominio crítico del género, sino que también delimita con claridad su propia poética narrativa. Se desmarca del estilo sombrío característico y áspero del género negro, la autora reafirma su afinidad con los lineamientos del modelo clásico, en el que prevalecen la lógica, la restitución del orden y una dimensión ética. Así, sus ensayos, a igual que su novela y cuentos funcionan no únicamente como reflexión teórica, sino como declaración de principios que orienta y fundamenta su propia producción literaria dentro del panorama del policial mexicano.
