Lo que no se cuenta no existe. Lo que nunca ha sido el objeto de un relato, de una historia, no existe. Los tiranos lo saben muy bien y por eso borran los rastros de aquellos a quienes intentan reducir a la nada.Michelle Perrot
Como cada 30 de agosto desde el 2011, se conmemora el Día Internacional de la Desaparición Forzada. Un año antes, en diciembre del 2010, la Asamblea General de la ONU había emitido la Resolución A/RES/65/209 en la cual mostraba su preocupación por el aumento de dicha práctica en el mundo. La fecha del 30 de agosto, fue propuesta en 1982 por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM).
La Fedefam fue una red regional de organizaciones no gubernamentales fundada en Costa Rica, dedicada a la búsqueda de la Memoria, Verdad y Justicia para las víctimas de desaparición forzada en América Latina y el Caribe, en una época en que América Latina estaba plagada de regímenes militares y gobiernos autoritarios y dictatoriales, dejando una estela de personas torturadas, encarceladas o desaparecidas; una estela de dolor, sufrimiento y muerte para las y los que cayeron en sus garras de los sádicos asesinos, dejando también un hondo sufrimiento para sus familiares.
Hace 20 años en él 2006, la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención Internacional contra la desaparición Forzada, que tiene carácter vinculatorio para los Estados que la firmaron y ratificaron. En México, la Convención entró en vigor en el 2010. El instrumento establece obligaciones para los Estados-gobiernos- destinadas a evitar estos crímenes, investigarlos y llevar ante la justicia a los responsables, cuestión que en nuestro país, no ha sucedido; somos los campeones mundiales de la impunidad y la corrupción. En 2010, gobernaba este sufrido país, el dipsómano Felipe Calderón que había echado a andar su sangrienta y demagógica guerra contra el narcotráfico, desde su asunción al poder para tapar el fraude electoral.
En su artículo 2do. La Convención define a la desaparición forzada como el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley o bien, por personas o grupos que actúen con la autorización, el apoyo o la aprobación del Estado.
Es en este sentido y por cuestiones metodológicas, que podemos distinguir dos tipos de desaparecidos, los de la guerra sucia, de las y los desaparecidos post 2006 a la fecha. En ambos casos, el dolor y sufrimiento de los familiares es un clavo ardiente día a día, que viven una larga y profunda noche negra.
Las y los desaparecidos de la guerra sucia
La desaparición forzada en México viene de lejos y se remonta a las décadas de los años 50 ha los años 80 del siglo pasado, durante la llamada guerra sucia, cuando los gobiernos Priistas de entonces, comenzaron a detener a activistas sociales y políticos, a estudiantes, campesinos o integrantes de la guerrilla. La mayoría de ellos fueron asesinados y enterrados en fosas clandestinas y otros, arrojados al mar del Pacífico mexicano mediante los conocidos como vuelos de la muerte. Estas desapariciones se ordenaban y llevaban a cabo desde el Estado-Gobierno. Fue una política de estado para reprimir a la oposición política y social. Durante el gobierno de Miguel Alemán en 1946, se creó la temible Dirección Federal de Seguridad (DFS) La Dirección Federal de Seguridad (DFS) fue uno de los aparatos y pilares del Estado encaminados a vigilar, controlar, detener y exterminar a grupos y movimientos sociales en oposición al gobierno. Esta dependencia fue dirigida por los sádicos y también temibles, Fernando Gutiérrez Barrios, Luís de la Barreda y Miguel Nazar Haro. No se puede pasar por alto qué en 1949, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, abrió una oficina en la Ciudad de México, poniendo a Eduard Howard como jefe de la estación. La más importante en Latinoamérica.
En 1964, durante el gobierno de Adolfo López Mateos y por instrucciones del genocida Gustavo Díaz Ordaz, secretario de gobernación de López Mateos, mandó construir una prisión preventiva para reos del fuero federal por considerar que allí existían las condiciones necesarias para un establecerla. Para el ex integrante de la Comisión de la Verdad Ricardo Pérez Ricart, el Campo Militar No.1, fue uno de los centros clave de la represión del régimen autoritario. El primer registro que se tiene del sitio, dice Pérez Ricart, como espacio de desaparición de civiles data de 1952, año en el que comenzó a ser utilizado como centro clandestino de cremación.
En el 2022, un grupo de víctimas y familiares de la guerra sucia pudieron ingresar y recorrer el campo militar. Aquí el testimonio de la hija de Lucio Cabañas Barrientos, Micaela Cabañas Ayala.
… quiero decirles que ahí empezó nuestro calvario, cuando llegamos aquí. Mi madre fue torturada, fue violada y fue ultrajada pero me defendía, porque dice que en las noches llegaban los militares y me tomaban de un pie y (me) ponían una pistola en la cabeza y me decían: Dinos dónde está Lucio. Pero, ¿a dónde estaba, si ellos ya los habían matado? Por ese campo de exterminio pasaron líderes campesinos, obreros, estudiantes del movimiento del 68 y el 71, campesinos, guerrilleros, entre otros sectores.
La periodista Laura Castellanos, menciona que la primera desaparición forzada en los tiempos…de la guerrilla, es la de Epifanio Avilés Rojas, vinculado a la ACNR de Genaro Vázquez, ocurrida el 19 de mayo de 1969.
La danza macabra de las cifras de los desaparecidos de la guerra sucia
En 1978 el Comité Eureka, creado por Doña Rosario Ibarra, había registrado 480 casos de desaparecidos y la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas a los Derechos Humanos en México (AFADEM), 1200. Posteriormente, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) registro como desaparecidos a 797 personas y en el 2001, la CNDH tenía registrados 532. Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública declaró en marzo del año pasado, qué dentro del universo de desparecidos totales, había 2 mil 356 corresponden a casos de larga data (guerra sucia). Desafortunadamente son también los grandes desparecidos en esta fecha del Día de la Desaparición Forzada; nadie los nombra, nadie los reclama, nadie los recuerda.
Los desaparecidos en y de Puebla
Es en este marco de la guerra sucia y su prolongación política hasta nuestros días, que debemos recordar a Don Bernardino Villordo, sobreviviente de la Matanza de Monte de Chila, de Jesús Corral García que a sus 28 años de edad fue desaparecido en marzo de 1976. O el estudiante de antropología y docente de la Preparatoria Popular Tacuba, Valentín Fernández Zamora de 25 años de edad, detenido por la Brigada Blanca y llevado al Campo Militara Número Uno. Tomás Pérez Francisco (38 años), campesino Totonaco detenido-desaparecido en la comunidad de Pantepec, Puebla. O bien, Sergio Rivera Hernández, integrante del Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ), opositor al proyecto hidroeléctrico Coyolapa-Atzatlán en la región de Sierra Negra de Puebla, desparecido el 23 de agosto del 2018. En abril del 2016, fue desaparecido en Huauchinango, Pue. el profesor de origen nahua, Bonifacio Uribe Téllez. Les dejo un testimonio muy conmovedor de su hija Gabriela: La desaparición llega a romper familias, sueños y oportunidades, es difícil explicar porque cambia tu entorno, tu estado de salud, tu condición económica y seguridad. Nos mueve el amor. Sin lugar a duda, las y los desaparecidos, dejan un gran hueco y vació en sus hijos, madres, esposas, hermanos, etc.


La segunda gran oleada de desaparecidas/os
Esta segunda gran oleada de desaparecidas y desaparecidos, no la podemos ver de forma aislada de la supuesta guerra contra los narcos y el crimen organizado. A manera de introducción, es importante mencionar que la Red de Vínculos Familiares de la Cruz Roja Internacional, registró 227 mil 378 nuevos casos de personas desaparecidas en 2025 a nivel mundial.
México, una gran fosa común


De acuerdo con el Comité Contra la Desaparición Forzada, nuestro país ocupa el nada honroso primer lugar a nivel mundial, con 135 mil desaparecidas/os y con 819 solicitudes de medidas urgentes por desaparición ante el Comité de la ONU, la cifra más alta a nivel global. El segundo lugar en solicitar medidas urgentes es Irak, le sigue Colombia y Cuba. Mientras tanto, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reportó hasta el 25 de agosto, solamente 133 mil 697 personas.
El Comité ha mencionado en su informe sobre México qué en nuestro país, se han encontrado más de 4 mil 500 fosas, que contienen más de 6 mil 200 cadáveres y 4 mil 600 restos humanos, así como unos 72 mil restos humanos no identificados. De acuerdo con el Comité, el continuo hallazgo de fosas clandestinas en el país pone de relieve la magnitud de la gran y grave crisis. En su informe, Trazar la ausencia, caminar la esperanza. presentado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, en México se han encontrado 5,152 fosas clandestinas del 2024 al 2006. Los estados con más fosas registradas son: Guerrero, Veracruz, Sonora, Guanajuato y Jalisco. El informe de la Ibero también apunta que hay alrededor de 83,000 restos humanos sin identificar en los Servicios Médicos Forenses y Servicios Periciales. Las investigadoras de la Ibero Andrea Horcasitas Martínez y Mariana Marchand Moreno, destacaron que el fenómeno de las fosas clandestinas no responde a hechos aislados, si no a la omisión y negligencia sistemáticas.
Y la organización Somos, nos dice que En México desaparecen en promedio, 35 personas cada día. Entre ellas, más de cinco son niñas, niños o adolescentes. En 2025 se registraron 12,961 desapariciones, la cifra anual más alta de la serie reciente. Mientras la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), informa que Desde que se tiene registro, 128,286 niñas, niños y adolescentes han sido reportados como desaparecidos, no localizados o localizados. De ese total, 17,487, continúan desaparecidos o no localizados.
En esta dinámica de violencia, corrupción e impunidad, Puebla suma 47 fosas clandestinas de 2017 al 2025; albergaban más de 50 cuerpos. El 27 de Julio del presente año, el periódico Central, daba cuenta que la Fiscalía General del Estado no contabilizó tres sitios de inhumación ilegal identificados por la CNDH
Permítaseme mencionar que el grado de impunidad en los casos de desaparición y colusión de funcionarios en México se mantiene en un nivel crítico de casi el 98% en casos de desaparición forzada, llegando a un 99.6% en el panorama general de desapariciones. (agenda estado derecho) y el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, resolvió remitir de urgencia la crisis de desaparecidos en México, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, debido a claros indicios de que estos crímenes se cometen de forma generalizada con la participación o la aquiescencia de servidores públicos.
Mientras la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y remata al mencionar que la tasa de judicialización por los delitos de desaparición forzada (donde participan funcionarios) y desaparición cometida por particulares, apenas alcanza el 1.52%. El resto de los casos jamás llega ante un juez. Un altísimo grado de impunidad y corrupción. El binomio perverso. Es más que obvio que vivimos una gran y grave crisis, tanto de derechos humanos y como sociedad en general, vivimos una crisis civilizatoria y de sentido.
¡¡¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!!!
.

















