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Mundo Nuestro tiene un objetivo prioritario: realizar un periodismo de investigación que contribuya en la construcción de una estrategia nacional de conservación, desarrollo y custodia de la biodiversidad y la agrobiodiversidad, lo que se llama el patrimonio biocultural de México.

La vida de los pueblos da vueltas en una noria que los condena a volver a pasar por sus senderos trágicos.

Daniel Ortega y Rosario Murillo son los actores principales de lo que queda de lo que historia recuerda como "la revolución sandinista". Una más de las revoluciones perdidas en la historia de América Latina.

La rebelión estudiantil pacífica en Nicaragua obtiene como respuesta la represión brutal del gobierno que esta pareja encabeza y que todavía tiene por bandera la del Frente Sandinista de Liberación Nacional, el movimiento de jóvenes guerrilleros que acabara con Tacho Somoza y una de las más brutales dictaduras de la que por esos territorios tropicales se tenga memoria.

Al terminar el domingo 22 el saldo reconocido en los medios internacionales es de 25 muertos.



"En Nicaragua --escribe en El País quien fuera vicepresidente del país Sergio Ramírez, el más importante escritor nicaragüense vivo, vinculado por sopuesto a la revolución sandinista y desde hace tiempo severo crítico de Ortega y Murillo--, el régimen está usando la violencia desproporcionada y sin sentido para reprimir la justa protesta ciudadana encabezada por los jóvenes que están siendo masacrados por fuerzas paramilitares y policiales. Centenares han sido apresados y no se sabe de su paradero."

Sergio Ramírez recibe este lunes 23 el Premio Cervantes, el mayor reconocimiento a la literatura en español en el mundo.

El gobierno de Ortega es condenado en el mundo por la represión a un movimiento que inició la tarde del miércoles 18 en contra de las reformas al al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) anunciadas dos días antes por el Gobierno en una historia conocida en países como México. Ortega sacó a la calle a las "turbas", como le llaman en Managua a los grupos de choque que ha utilizado su gobierno contra las manifestaciones opositoras: tipos que "suelen vestir camisetas con leyendas que hablan de amor y paz, usan cascos para ocultar su rostro y se movilizan en motos", según expllica Matilde Córdova para INFOBAE.

Desde ese mismo miércoles son innumerables los mensajes en las redes sociales sobre la violencia desatada contra los estudiantes. Y los videos con las golpizas y los asesinatos.

Tristeza y coraje son los sentimientos de quienes por diversas causas hemos estado cerca de Nicaragua en un proceso histórico que llamamos la revolución sandinista. Tristeza por los muertos. Coraje por la transformación de un sueño en una mascarada que cada vez más tiene visos de dictadura.



(REUTERS)

(REUTERS)

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Mensaje de los jesuitas mexicanos ante los acontecimientos en Nicaragua.

Desde la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús lamentamos profundamente y condenamos los hechos de violencia que ha padecido la población de Nicaragua y expresamos nuestra total solidaridad con nuestros hermanos jesuitas de la Provincia de Centroamérica y de la comunidad educativa de la Universidad Centro Americana de Managua (UCA). Los jesuitas de México suscribimos y difundimos sendos comunicados que en este tenor publicaron la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL) así cómo la Provincia de Centroamérica.

“Lamentamos profundamente los hechos de violencia contra la población que manifiesta de manera pacífica su oposición a la reforma de la seguridad social, y condenamos como antidemocrática toda respuesta violenta, sea de parte de los organismos del estado o de particulares y grupos organizados por el gobierno”, señala la CPAL en el comunicado.



Asimismo los jesuitas de Centroamérica emitieron un comunicado dirigido “al pueblo nicaragüense” en el que rechazan las agresiones en contra de estudiantes de la UCA y ciudadanos:

“Rechazamos la agresión física que se ejerció de manera injusta y desproporcionada en contra de los estudiantes y demás ciudadanos que el miércoles 18 de abril protestaban pacíficamente desde el portón principal de la UCA. Las imágenes y videos divulgados en los medios de comunicación mostraron la saña con que grupos simpatizantes del gobierno actuaron contra nuestros estudiantes, trabajadores y autoridades de la universidad. Fueron cuantiosos los daños causados a nuestras instalaciones como parte de dicha agresión, ataque realizado de manera impune al contar con la indiferencia y la pasividad de la Policía Nacional”.

Reunida en Lima, Perú, los jesuitas participantes de la Conferencia de Provinciales en América Latina y el Caribe condenaron también la violencia antidemocrática por parte del gobierno nicaragüense:



Mundo Nuestro. No resulta fácil comprender procesos sociales como el que vive hoy Nicaragua. Una rebelión popular contra el dirigente histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Pareciera el fantasma revivido del dictador Somoza. En abril de 1990 Emma Yanes Rizo publicó en nexos esta crónica de los días que siguieron a la derrota de los sandinistas en la elección del 23 de febrero de ese año. La presentamos aquí con ánimo de ofrecer a los lectores de Mundo Nuestro una perspectiva histórica que ayude a entender la nueva revuelta que sacude ese pequeño país centroamericano, en una mecánica que pareciera repetir el ciclo eterno de la lucha contra las dictaduras en América Latina.

La tragedia es la libertad que se equivoca



Carlos Fuentes

27 DE FEBRERO

Las calles de Managua repletas de jóvenes, niños, hombres y mujeres con gorras y camisetas del FSLN que dicen Ganamos. Se abrazan, lloran, cantan vivas a Sandino y a Daniel Ortega. A dos días del triunfo de la UNO Daniel Ortega y Sergio Ramírez realizan una impresionante concentración donde el Presidente llama a entender el “voto equivocado”, tarda en calmar los ánimos, los gritos de sus partidarios que se refieren a los de la UNO como traidores y comemierda. El rostro de Daniel es muy distinto del día que anunció el fracaso electoral de su partido. Hoy, con entusiasmo, habla de gobernar desde abajo, repite la frase y se le iluminan los ojos. Su gente le aplaude eufórica y no lo deja bajar de la tribuna. De nuevo, como en el cierre de campaña, son los puños en alto la seguridad del Frente. Después los simpatizantes toman la ciudad de Managua, se desbordan en un júbilo que sorprende. Son la imagen de cualquier cosa menos la derrota.

Eso es lo paradójico de estas elecciones. Nada es como “parece suceder”, igual que en Alicia en el país de las maravillas. La UNO llamó a una concentración dos horas antes pero no acudieron más de cinco mil personas. Los que perdieron festejan y los que ganaron guardan silencio. Cuál es el misterio. Al parecer los que votaron por la UNO lo hicieron “por uno mismo”, un voto individual que todavía después de las elecciones sigue siendo secreto. No necesitan salir a la calle. Simplemente ganaron. En su mayoría no son militantes, ni siquiera simpatizan demasiado con su partido, sólo quieren la paz (que se consiga como sea) y que mejore la situación económica (la caída del salario real de 1980 a 1987 fue de 100 a 6). Se antoja pensar en la “conspiración de las masas”, en la “derechización”, lo cierto es que los primeros sorprendidos fueron ellos. Un voto cívico y silencioso adquirió más fuerza que las movilizaciones de masas. Y se burló del mundo entero.

-¿Dónde están esos hijoeputa?- grita después de la manifestación un muchacho con su pañoleta rojinegra al cuello- ¿porqué no salen a la calle?



Su novia lo abraza, intenta tranquilizarlo: -Calmate amor, estás arrecho, calmate.

DE LOS PERIÓDICOS

· Militantes de la UNO agreden a Alfonso Cisneros, padre del héroe y mártir René Cisneros; luego de que intentaron golpearlo, apedrearon su casa.

· En el Distrito II algunas banderas del FSLN fueron quemadas por militantes de la UNO. Varios miembros del Frente han sido amenazados de muerte por la vía telefónica.

· Ayer, 27 de febrero, por la mañana, cinco elementos de la UNO se desplazaban por el barrio Cuba con machetes en mano, amenazando a los que votaron por el Frente con “pasarles la cuenta, ahora que ya tenemos el poder”.

28 DE FEBRERO

En la sala de prensa, periodistas, flora y fauna, esperan la conferencia de Violeta Chamorro. No hay ni demasiada gente, ni demasiada emoción. Entre los que están ahí por el gusto de verla hay algunos empresarios, el voto decidido por la UNO. Más que contentos, se les ve nerviosos. Comenta Carlos Ciles Leviq, accionista mayoritario de Química Borden de Centroamérica antes del triunfo: “Ganamos porque la experiencia del Frente ha sido frustrante y dolorosa. Ellos nunca entendieron que aquí existían empresarios con responsabilidad. Mi fábrica fue intervenida por descapitalización, a pesar de que yo tenía previsto que se me otorgaran préstamos en el extranjero. Yo trabajé ocho meses con los sandinistas en el Fideicomiso de Reconstrucción Nacional. No me pueden acusar de somocista. Pero ellos no querían nada con “los burgueses” y me sancionaron políticamente quitándome la empresa. Estuve seis años exiliado en Honduras. Formé parte de la Resistencia Nicaragüense que ellos llaman la Contra. Y no somos tan pocos como dicen. Los sandinistas reparten lo que no es suyo. Ahora se abren muchas posibilidades. Voy a invertir nuevamente, en cuestiones agrícolas. Que quede claro; el que invierte, invierte para ganar, para hacerse rico, lo demás son chochadas”.

Dos horas después de lo previsto llega Violeta Chamorro. Dice ante sus partidarios y la prensa internacional: -“Vengo de hablar con Daniel y le dije, yo te quiero mucho Daniel, oíste, pero el primero que tendrá que irse del gobierno va a ser Humberto. Yo soy la que mando en este país y voy a poner mi representante en el ejército. Y bueno, a él no le gustó mucho”. No hay aplausos, en la sala de prensa se forma un extraño silencio.

1O. DE MARZO

En el zócalo de Masaya el sol pega a plomo sobre las espaldas.

– ¿Por quién votó?-, le preguntamos a un vendedor de pan de aproximadamente 60 años.

– Por la UNO -responde, y se hace la bola-. Voté Uno porque la Violeta nos va a devolver la comida que el FSLN nos quita para llevársela a Cuba. Los sandinistas no le daban ni mierda al pueblo.

Lo interrumpe Rosa María Estrada, de 33 años, vendedora de enchiladas:

-íQué va! El Frente nos dio las casas, la educación para los hijos, las medicinas para los niños chiquitos. El Frente perdió porque el pueblo fue engañado, se vendieron por unos cuantos dólares. Pero ese Hombre (se refiere a Daniel) sabe perdonar. El Hombre es bueno y ahora vamos a gobernar desde abajo.

Le quita la palabra uno de los espectadores, un señor dedicado a la agricultura:

-Ja, lo que pasa es que están vergueados. Y de nuevo la mujer:

-Pues el Hombre no va a dejar la presidencia en abril. Y el vendedor de pan:

-Entonces lo echa a tiros la contra, pum, pum. pum. Dos jovencitas que escuchan la discusión, opinan:

-De una vez que vengan los cheles americanos a poner orden, tan guapos que están.

Y un joven zapatero:

-Vos no sabés que decís, yo perdí la pierna en la guerra de la Contra, y seguiré luchando a tiros contra el americano.

El vendedor de pan:

-El Frente regalaba lo que no era suyo, Daniel robaba.

Se exalta la mujer de las enchiladas:

-El Hombre robó para devolverle al campesino lo que antes otros le habían quitado. Vos sos un traidor comemierda.

Se exaltan los ánimos. Separamos del grupo a la mujer de las enchiladas que está a punto de aventarlas en la cabeza cana del otro vendedor. Agrega al final: -Somos arrechos, el nica es arrecho, no vamos a dejar que Daniel deje de ser Presidente.

DE LOS PERIÓDICOS

Resultado de imagen para Nicaragua Violeta chamorro la derrota sandinista de 1990

· Grupos antisociales, amparados en la oscuridad, desde el 28 de febrero mantienen bajo el control y la zozobra a los habitantes de los barrios orientales de la capital. Los ciudadanos cierran las puertas de sus casas desde las siete de la noche, quedando el lugar “como cementerio”, según dijeron.

· En Managua, Francisco y Telma Martínez, hijos de un conocido lotificador de San Judas, llegaron desde el lunes 26 a decirles a los vecinos:

-Ya ganamos, se acabó la revolución, devuelvan los terrenos o no respondemos.

· Denuncias recibidas en la alcaldía de Managua: Samuel Genie, hijo del ex jefe de la oficina de Seguridad Somocista, llegó a reclamar las 20 manzanas de tierra que hoy cultiva una cooperativa agrícola. Lo mismo hizo un representante del ex agente general somocista Gustavo Montiel, quien reclama los terrenos en que están fincadas las viviendas de 131 familias del asentamiento Mártires de Ayapal.

1O. DE MARZO

En Masaya se producen hermosos tapices de mecate, con dibujos diseñados por los mejores pintores de Nicaragua. Los tejedores empiezan por elaborar los mecates utilizando una rueca que entrelaza las fibras. Don Flavio, de 65 años, con el torso desnudo y el pantalón arremangado, habla con nosotros: “Voté UNO por la razón de no querer que mis nietos mueran de bala en la frontera. El Hombre aquél es bueno, pero no lo quieren los cheles gringos y nunca lo van a dejar gobernar. Aquí ya está fuerte el hambre, con Somoza el artesano por lo menos alcanzaba a ver un pedacito de carne”.

No parece tener calor, vemos su último tapiz: una mujer morena que adorna su cabellera con pájaros.

2 DE MARZO

Con el director de una de las empresas encuestadoras: -Nosotros no creemos que el pueblo haya mentido, simplemente hubo un alto porcentaje que decidió su voto al final. En enero el voto firme para el Frente era del 33%, y para la UNO, del 25%; pero el segmento de la población indecisa era muy alto: 38%. Las encuestas dejaron de realizarse el 16 de febrero. A partir del 17 empezaron a correr los rumores de que el 21 Daniel iba a cambiar el rumbo, iba a haber sorpresas en el cierre de campaña: el anuncio de un aumento general de salarios y de un servicio militar voluntario. Eso explica la cantidad de gente de la manifestación del 21, pero Daniel no dijo nada de lo esperado. Es muy probable que incluso gente que estuvo en el cierre de campaña haya dado su voto a la UNO. Y es que incluso algunos simpatizantes del Frente estaban en contra del Servicio Militar Patriótico, que además de ser obligatorio hace que los jóvenes pierdan dos años de escuela. En enero habíamos calculado en total 41% de votos para el FSLN y 24% para la UNO, más 38% de indecisos. Creemos que finalmente éstos votaron por Violeta ya que ofrecía terminar con la crisis económica y el servicio militar obligatorio. El Frente siguió con el 41% mientras la UNO pasó al 54%. Algo más: un día antes de las elecciones, el Cardenal Ovando le dio la bendición a Violeta Chamorro. Fue como si dijera: la iglesia está con la UNO. El 25 bendijo a Daniel, pero ante la opinión pública la carta de la iglesia ya estaba echada.

DE LOS PERIÓDICOS

· En Estelí, el campesino Ramón Blandón Talavera denunció que Wenceslao Castillo, activista de la UNO, llegó a la finca conocida como Yerculí, jurisdicción de Miraflor, trató de meterse intrusamente a esa propiedad con pistola en mano, y amenazó con desalojarlos. Las tierras fueron entregadas a la comunidad por la Reforma Agraria. Los campesinos no dejaron entrar a Blandón Talavera, quien lanzó ofensas a Daniel Ortega y aseguró que estaba exigiendo lo que Violeta les prometió: devolverles sus tierras.

3 DE MARZO

-Y vos cómo pasaste la pena- nos pregunta en la sala de su casa Doña Lidia Ortega, madre de Daniel, Humberto, Lidia y Camilo. En la pared una foto de Daniel y Humberto vestidos de militares, un retrato a lápiz de Camilo, su hijo menor, y un dibujo de la Virgen de Guadalupe que le relagaron unas monjas mexicanas. Afuera sólo una escolta cuida la vivienda. La señora habla pausada, tranquila. A sus 82 años, acostumbrada a toda clase de turbulencias políticas y a estar del lado de sus hijos en las condiciones más adversas, mira con optimismo la derrota: -Fue obra de la voluntad de Dios. El sabe lo que hace. El y Camilo. Sí, mi hijo Camilo. Ha de saber que Danielito y Humberto nacieron en un pueblo minero que se llama La Libertad, ja, La Libertad, desde que nacieron ahí empezó toda la cuestión. Luego nos venimos para Managua a vivir en una colonia que se llamaba Somoza, y ahí nació Camilo, fue como una advertencia, verdá. La colonia se cayó cuando el temblor y fuimos a dar a otro barrio. Frente a la casa quedaba el colegio Pedagógico, que era de paga, de religiosos, pero yo hice el esfuerzo y los metí ahí a los tres. Mi Danielito estudiaba mucho, quería ser catequista. En esa misma escuela iban los hijos de Tachito Somoza; mi Camilo llegó a ir a casa de ellos y me dijo: “Mamá, vos no sabés cómo viven los Somoza y lo mal que tratan a la gente, a esos los va a tirar el pueblo”. Luego los tres empezaron con sus cuestiones revolucionarias, algo natural que tenían ellos, ya no me los dejaron terminar la secundaria. Me mataron a Camilo, me lo asesinó la guardia un 26 de febrero, y tenía 26 años. Por eso este 26 de febrero que se perdió la elección yo no me sorprendí; cumplió doce años de muerto mi Camilo y su alma sabe lo que hace.

DE LOS PERIÓDICOS

· Los trabajadores del beneficio de café El Totolate fueron amenazados de expulsión por usar camisetas del FSLN que dicen: Ganamos.

· En la cooperativa Unión RL se prohibió a partir del 1o. de marzo cualquier objeto de vestir que represente los símbolos del FSLN.

· 40 trabajadores de la finca Las Rosas sacaron enérgicamente al terrateniente Salvador Callejas que pretendía le fuera devuelta esa propiedad abandonada por él antes del triunfo y afectada por la Reforma Agraria, y que hoy hacen producir los trabajadores.

4 DE MARZO

Una mujer de hermosa silueta, joven, con el pelo negro hasta la cintura, me mira fijamente cuando la detengo en la calle para preguntarle por quién votó.

– Soy sandinista hasta la muerte- me dice, y se levanta la blusa para enseñarme una cicatriz en su estómago-. Sabés, a mí me violó la guardia a los trece años. Buscaban en mi casa sandinistas y como no encontraron a nadie jalaron con mi hermana y conmigo. Después de violarme me deshicieron el estómago a culatazos. Me uní al Frente. Los muchachos me trataban como a una reina… (empieza a llorar) … soy obrera, el Frente puso el AFA, tenemos comedores colectivos… vos creés que no quiero matar a los guardias que me violaron y andan sueltos… se merecen la muerte los que traicionaron a Daniel.

Y se va con su rostro lleno de coraje.

5 DE MARZO

Estacionamos el carro para ir al mercado de artesanías en Managua. Un muchacho como de dieciséis años nos grita: “Le cuido el coche prensa extranjera, le cuido el coche”. Lleva amarrada en la cabeza una cinta blanca que dice UNO. El buscapiés del periodista: “Me lo cuidas dependiendo de por quién votaste”. El muchacho responde que por la UNO y el periodista provoca: “Entonces no me lo cuidas”. El joven se ríe y se voltea la cinta que dice UNO, al reverso dice FSLN: “Voté por el Frente, prensa extranjera, voté por el Frente, le cuido el coche, yo se lo cuido”. Y se queda feliz cerca del Lada Soviético.

6 DE MARZO

Don Emilio Boltodano, hoy Contralor General de la República, era uno de los hombres más ricos de Nicaragua antes del triunfo. Educado por jesuitas, quiso siempre terminar con la injusticia social y se unió al Frente en 1977. Comenta:

-Vendí todas mis propiedades, fincas de café, fábricas, y doné dinero a la organización. Formé parte del Grupo de los Doce que denunció a nivel internacional las atrocidades del somocismo. A los 52 años me fui con los muchachos a la montaña, ellos me dieron una pistolita para que me defendiera. Qué locura, ja, en octubre de 1978 intentamos entrar a Nicaragua por la montaña pero no se pudo. Yo siempre apoyé a los muchachos porque son la gente más cristiana que he conocido. Son hombres que saben luchar y que saben perdonar. Yo le aseguro que aquí hubo empresarios que se enriquecieron en estos diez años, y que ahora le dan la espalda al sandinismo. No son empresarios católicos, sólo les importan las ganancias y la explotación del trabajador, esa es la cuestión. Quieren un somocismo sin Somoza.

Tomamos el fresco en la terraza, la entrevista empezó a las nueve de la noche, son las doce de la noche, la una de la mañana; el viejo recuerda una y otra anécdota del pueblo eufórico recibiendo al Grupo de los Doce en Managua, en Masaya, dos de las principales ciudades revolucionarias donde hoy el Frente perdió la votación.

7 DE MARZO

En Masaya, sentados afuera de una cooperativa, un grupo de trabajadores bebe. Rebasan los cuarenta años. Comenta el que está más “bolo”.

-Sí pues, yo tové UNO. El Hombre (se refiere a Daniel Ortega) es buena persona, pero yo no quería que mi hijo fuera al servicio. Ando ahuevado, palmado pues, como dicen que la Violeta va a quitarnos las casas y el AFA, pero no va a poder. Si el pueblo puso a la Violeta, el pueblo la puede quitar.

DE LOS PERIÓDICOS

· En el barrio Rafael, el simpatizante de la UNO Miguel Mendoza Castillo, hirió de una puñalada a Angel Ríos, miembro del Frente. Y en la casa G-33 Oscar Daniel Moreira Alvarez resultó lesionado por su hermano José Gustavo que lo agredió con un garrote ya que el primero votó por el FSLN.

· En el reparto de Xolotlán se registró un enfrentamiento entre Francisco López, un simpatizante de la UNO, y el teniente del EPS Francisco Areas. El primero, armado de una pistola 38, quiso obligar al oficial de las fuerzas armadas a que se despojara de su uniforme bajo el argumento de que ellos habían ganado. La policía sandinista intervino antes de que el teniente respondiera a la agresión.

7 DE MARZO

El ingeniero Gilberto Cuadra, representante de la Cosep, representa otro de los votos francos por la UNO:

-El nuevo gobierno no entrará con los sandinistas en ninguna concertación. Habrá cambios a la constitución: 17 enmiendas. Conseguiremos la mayoría que necesitamos en la asamblea para tal efecto, ya que poco a poco se irán destiñendo los colores rojinegros de los delegados sandinistas. Vamos a crear un nuevo código del trabajo que si no es aceptado en la asamblea puede imponerse por decisión presidencial. No se pueden hacer llamados a la inversión extranjera cuando son tan altas las prestaciones sociales. Por lo demás devolveremos a los dueños lo que era suyo.

8 DE MARZO

Bajo la lluvia, en el local de la Central Sandinista, los trabajadores de la salud cantan el himno de su partido. Luego exigen un aumento salarial de 300%:

-Estábamos con el Frente y por eso detuvimos nuestras demandas, pero a la Violeta no le vamos a trabajar barato dice uno de sus líderes. Después se extienden las manos que buscan abrazar a Víctor Tirado, miembro de la Dirección Nacional y representante de las organizaciones de masas.

8 DE MARZO

Un muchacho tararea en la calle:

No se me raje mi compa,

no se me ponga chusmón,

que la patria necesita

su coraje y su valor.

Me contaba el otro día

el que torturó a Ricardo,

le daban miedo las chispas,

de sus grandes ojos pardos.

No se me raje mi compa,

no se me ponga chusmón.

DE LOS PERIÓDICOS

· Luego de una discusión política entre la simpatizante del Frente, Sonia del Socorro, fue agredida por tres de sus vecinas que votaron por la UNO; éstas se lanzaron a golpes sobre la primera. Como resultado de la refriega Sonia resultó con un mordisco en la frente, un pómulo inflamado y golpes en el resto del cuerpo.

· En Masaya, activistas de la UNO amenazan de muerte a activistas del Frente.

· En Estelí y en León, donde ganó el Frente, activistas de dicho partido amenazan con terminar a tiros con los de la UNO.

9 DE MARZO

La televisión resalta el rostro católico de Daniel Ortega. El 1o. de marzo pasan la misa que ofreció el cardenal Miguel Ovando y Bravo a los sandinistas, con la presencia del primer mandatario y su familia. El día dos la de los jesuítas: el sermón completo. Le dan más tiempo que al propio cierre de campaña. Después el presidente Daniel Ortega llama a su pueblo a gobernar desde abajo, a perdonar el “voto equivocado”, a luchar en las cooperativas, las fábricas, las calles, a ir a los templos, a la paz sea contigo.

Todavía el 9 de marzo los spots de la televisión sandinista seguían pasando a Ortega comulgando para las dos iglesias. Un gesto fundamental para la unidad del FSLN. Según un estudio de la Universidad Centroamericana, el 33% de los simpatizantes de dicho partido coincide con la iglesia popular (teología de la liberación) y el 31% con la tradicional, a pesar de la posición política de ésta última. Y es que la figura papal pesa para la dirigencia sandinista, todavía herida porque el Papa en su visita a Nicaragua no rezó por los mártires de la revolución. En la casa de Lenin Cerna, Jefe de la Seguridad Sandinista, están enmarcadas las fotos donde él acompaña al Papa. Hay dos rumores que conmueven: el de que Violeta Chamorro quiere que se quede con ella el Jefe de la Policía Sandinista porque éste no sólo garantizó la seguridad en su campaña, sino sobre todo porque cuidó con gran éxito, en su momento, la seguridad del Papa; el otro es el supuesto voto del cardenal Miguel Ovando por Daniel Ortega. “Es que son del mismo pueblo”, te dicen.

Nicaragua, ese país del Caribe con sus 3.5 millones de habitantes (los mismos de la delegación Cuauhtémoc) se ha vuelto foco de resonancia de los grandes conflictos mundiales: el capitalismo y el socialismo, la iglesia progresista y la tradicional, la democracia y la dictadura, la guerra y la paz. Y hace diez años pocos sabían que existía en el globo.

Mundo Nuestro. En la foto de pordada vemos a Daniel Ortega en el amacecer de la derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional en las urnas. Nicaragua: La semana electoral de 1990. Este texto de Sergio Mastretta fue publicado en Nexos en su edición de Abril de ese año da cuenta de los días previos a la elección del 25 de febrero de ese año.. Lo publicamos ahora en el marco de los acontecimientos trágicos que ocurren estos días en Nicaragua.

LA MASA

Daniel Ortega es un puntito que agita la gorra beisbolera en la tribuna. La masa hierve en el polvo de la plaza Carlos Fonseca. Miércoles 21 en el cierre de campaña del FSLN. A las 5.45 de la tarde el sol se detiene en el filo de la montaña hacia el Pacífico. El astro no cae, igual sostiene y vaporiza la ilusión sandinista.

Como una estrella tropical de la televisión, Daniel Ortega corre en la tarima con la bandera rojinegra del Frente Sandinista. Atrás, en el montículo-tribuna observan todos los cuadros de la Dirección Nacional. Soldados y políticos, los comandantes se abrazan y se admiran: ni siquiera ellos esperaban tanta multitud. Más atrás un aire intenso barre el contaminado lago de Managua; viene del norte, de la Segovia fronteriza, de la montaña alzada con fusiles R-15 “U.S. Property”. Es un aire caliente y expansivo.



El sol espera el canto de Mejía Godoy. Imagina a 600 mil nicas que caminan hacia el sol de la victoria “Ya nadie detiene la avalancha, el pueblo tomó su decisión”.

“Con millones de dólares en la mano no han logrado comprar la conciencia de este pueblo”, grita Daniel Ortega.

Y toca la llaga: “A ese pueblo sufrido yo le pregunto, sin demagogia, ¿es buena o es mala la situación?”.

Y el pueblo no duda: “íEs mala!”, exclama.

Y Daniel insiste: “¿Es buena o es mala?”. Tres veces lo repite en un recurso fiel de oratoria.



“íClaro que es mala!”, grita.

“¿Y quién trajo la guerra?”, pregunta.

“¿El yanqui!”.

“¿Y qué queremos nosotros?”

“íLa paz!

“Pero no la paz de los cementerios… Nunca más los cuarteles de la Guardia Nacional somocista”.

“íNunca, nunca, nunca!”

“Todos sabemos quién es el presidente electo de Nicaragua”, grita Ortega.

“íDaniel, Daniel, Daniel!”, grita la masa.

Confiado, Ortega mira ahora sí la última llama del sol que se oculta.

Daniel Ortega, a la derecha, con Sergio Ramírez en el mitin del 21 de febrero anterior a la derrota contra la Unión Nacional Opasitora (UNO) el domingo siguiente. Fotograma del video Revolucion Sandidnista, ascenso y caida.

MANAGUA INEXISTENTE

La ciudad en el aluvión del proceso electoral: un laberinto verde de avenidas y cruceros que llevan a todos lados y a ninguna parte. Una ciudad arrepentida, que tiene el campo en la entraña, como el beisbol y la política. Los ojos extranjeros no la encuentran, sólo perfilan caseríos de madera, barrios proletarios como hombres en guerra camuflados en el ramaje de los árboles. Dispersa, alargada a sus colinas, apretada por el lago, desvanecida por el terremoto, filtrada en el enramado tropical, la ciudad transpira el humor galante de su verano.

A las dos de la tarde, a una cuadra del diario La Prensa, una mulata pretende vender unos Chiclet’s Adams guatemaltecos a 40 mil córdovas (60 centavos de dólar). No es muy diversificado el mercado en las esquinas: chicles y cigarros Belton nicaragüenses. Pero se tupe de marchantes como en cualquier crucero del D. F. El lunes 19 hay parvadas de niños sandinistas en todos los semáforos; camisetas del Frente y paliacates rojinegros al cuello. Y la política, que corre por el radio y los periódicos, que salta de los vendors monumentales, que salpica desde las pintas, que suda en los pechos volcánicos de las muchachas que alcanzaron camiseta partidista, se embotella en el rojo de las avenidas.

“Cinco, cinco, cinco”, grita una niña propagandista a un grupo de Cachorros del EPS que viajan en un camión alemán de redilas.

“UNO, UNO, UNO”, canta y brinca un muchacho limpiavidrios cuando los mira.

Pero los cachorros no hacen bulla.

BALDÍO

Lunes 19. De noche Managua vieja es un tendido de calles sin dueño, huellas de cimientos como cicatrices y esqueletos sonámbulos de lo que fue. Trincheras de eucaliptos cierran el paso a nuevas construcciones. El centro sin casonas ni cafetines, sin gente que recuerde tiempos idos, es una lápida que amarra el pasado somocista y la era sandinista. No se miran viejos que esperen el sueño sentados en una banca, ni Guardias con M-1 y camisolas arremangadas, ni zapaterías ni puestos de frutas, ni barberos que afilen navajas, ni parejas que se pierdan abrazadas hacia el lago. No hay esquinas, sólo cruceros con la alcurnia perdida. El terremoto se llevó el arraigo al centro. De la plaza capitalina sólo quedan una catedral sin techo y un Palacio Nacional sin presidente. Daniel Ortega despacha en la Casa de Gobierno.

Un niño solitario vende chicles en la plaza vacía. Daniel la llama Plaza de la Revolución. Violeta la nombra Plaza de la República. El niño cruza la explanada que el domingo 18 llenó con sus huestes la Unión Nacional Opositora. Huellas del mitin en volantes pisoteados en el asfalto y consignas en la escalinata de la catedral. A mano izquierda, el Palacio Nacional con la insolencia del neoclásico, un partenón desastroso con dos alas y columnas que resistieron el terremoto. Gajes de la Revolución, dejó de ser la sede de los poderes. Los managuas cumplidores pagan ahí sus impuestos. Sandino y Fonseca, pintados en cartón a todo lo alto de las columnas, resguardan la entrada principal.

“¿Y ese monumento al fondo?”, pregunto al niño de los chicles y señalo una llama resguardada por un redondel a gajos de cemento.

“Es donde está Fonseca”, responde con la facilidad de un guía turístico y encadena la vista a esa mandarina desflorada a relumbrones de la llama por una mujer de mármol que mira al Pacífico.

“Es la madre patria -sigue el niño cívico-, cuida los huesos de Fonseca”.

“¿Y Sandino?”

“A ese no lo han encontrado, quién sabe dónde quedó su cuerpo desde que lo mataron”.

Y el niño desaparece por el jardín del mausoleo. La patria en mármol da la espalda a catedral y ofrece sus brazos abiertos al cielo negro y ventoso de la noche.

En la torre derecha de la catedral ondea una bandera de la UNO. El miércoles de cierre sandinista lo hará el estandarte del Frente. En la guerra electorera, Violeta ofreció el domingo en su cierre la construcción de una nueva catedral, junto con el fin del Servicio Militar Patriótico y la bonanza del monedero familiar. Daniel no ofrecerá nada de eso, sólo la promesa de que “todo será mejor”. Y rogará al cielo por la sabiduría de Salomón para gobernar.

Dentro de la catedral se miran las estrellas. No hay bancas, sólo breña y tierra: hace mucho que los curas- populares o tradicionales- se llevaron a dios hacia otros templos. En los muros laterales, los ángeles en relieve sobrevivientes del terremoto piden misericordia al creador que no los volvió escombros. Por las cinco bocas oscuras de la fachada los grillos amorosos entonan a la plaza su canto tropical.

Es un lugar ideal para el amor. En las sombras, dos figuras se abrazan en la más carnal de las políticas. Los dos hombres me miran, se electrizan, se separan, se escabullen.

Conmemoración de la Revolución Sandinista. Sandinistas reunidos en la Plaza de la Republica de Nicaragua, celebrando aniversario del triunfo de la revolucion, julio  19 de 1990.  (Foto: La Prensa/Farid Abraham)

Sandinistas reunidos en la Plaza de la Republica de Nicaragua, celebrando aniversario del triunfo de la revolucion, julio 19 de 1990. (Foto: La Prensa/Farid Abraham)

--Fuente: http://www.lhistoria.com/nicaragua/revolucion-popular-sandinista

VIRGILIO

“¿Vos querés probar el bicho nica?”, me dijo una hora antes. Y me llevó al centro comercial Camino de Oriente, donde una gringuísima McDonald’s vende una hamburguesa, unas papas fritas y una cocacola a 2.25 dólares.

“Vení amor”, le dijo el taxista a una mulata entre cinco evas sentadas en una jardinera. La muchacha se arrima a la ventanilla, se agacha, toma la mano de Virgilio y me mira. “Este extranjero no es de aquí, y quiere pegar una buena apaleada, quiere matar a garrotazos el zorro…”

Ella sonríe aburrida. “Lo que vos querrás amor- me dice profesional-, 800 pesos dos horas…”

En el bar Munich el taxista presume: “Qué más querés, 800 mil córdovas, ni doce dólares en el mercado negro, y son niñas reglamentadas, que no pasan de los 20, sin peligro de sida y bien vestidas como de paseo…”

Y suspira. Olvida un rato a las mujeres, hace cuentas: “Un neumático vale cuatro millones, y yo necesito renovar las cuatro llantas. Por eso vos me verás de arriba abajo desde las cinco de la mañana. Pero sabés qué, soy sandinista, y no de palabra, eché verga contra Somoza, escondí tres meses a mi familia en un agujero que escarbé en la casa, porque yo era combatiente desde el 78. Y fui a echar verga contra esos contras hijoeputas en la milicia. ¿Entendés vos? Y dirán lo que quieran los dirigentes, que acaso gana la UNO, no les vamos a devolver ni putas de las armas”.

Son las cuatro de la mañana del jueves 22. El Munich está en plena actividad. Se sirven sopas de jaiba, ron con hielo y cervezas Victoria al mayoreo. Aquí recalaron dos decenas de cuadros bajos sandinistas. De rato en rato las mesas se unen a coro, “cinco, cinco, cinco”, “Daniel, Daniel, Daniel”, cantan y brindan. Atrás quedó la tarde de júbilo y triunfo. Un trasnochado discurre corear UNO, UNO, UNO. Muy cívicos, los sandinistas lo espantan al grito de cinco, cinco, cinco. Virgilio entre ellos.

METRO URBANO

Sábado 24. Corre hacia Granada por carretera Norte. La farola de la máquina diesel apenas alumbra la calzada que concentra la mayor parte de las fábricas en Managua. Sebastián Chamorro, sobrino de Violeta, redactor de Nuevo Diario, propiedad del hermano del santón de La Prensa, mira venir el trenecito. De 19 años- a la espera de que lo llamen al servicio militar luego de las elecciones-, es un fervoroso sandinista. Igual que todos, no imagina la posibilidad de derrota. Sus ojos sensibles se avivan cuando el tren se detiene en la esquina. La gente corre, trepa a las jaulas, se acomoda, aguarda el lento jaloneo.

“Un día a alguien se le ocurrió decir que el trenecito era el metro urbano dice Sebastián-. La estación fue uno de los pocos edificios que sobrevivieron al terromoto. Hace unos años un huracán se llevó la vía que va a Puerto Corinto. Es la costumbre aquí; cuando no se inunda, tiembla. Y si la naturaleza está en calma, entonces hay guerra”.

MAMBRÚ SE FUE A LA GUERRA

Dos helicópteros del ejército sandinista vuelan al norte al parejo de la carretera a Matagalpa. En el camino leo algo de las cifras de la guerra Contra: entre 1980 y 1985 los daños materiales y a la producción sumaron 518.5 millones de dólares; el país perdió créditos por 272.9 millones y el costo del embargo fue de 108.4 millones; en esos mismos años el presupuesto de Defensa subió del 22 al 35 por ciento, un crecimiento del 7 al 19 por ciento respecto del PIB; el consumo decreció en 5.8 por ciento y el ingreso per cápita disminuyó en 10.4 por ciento; para julio de 1986 habían sido reubicadas 18,200 familias (112 mil personas), 2,100 viviendas habían sido destruidas, al igual que 52 escuelas, 11 centros de desarrollo infantil, 192 cooperativas, dos centros de salud, 51 beneficios de café, 40 casas de curado, 185 unidades de producción y 556 edificios; y la depredación del medio ambiente está a la vista: un incendio provocado por la Contra arrasó 160 mil hectáreas de sabana de pino; desde entonces los incendios se han incrementado en un 600 por ciento; una granada de fragmentación lanza esquirlas en 200 metros a la redonda, dejando en los árboles heridas abiertas a los hongos y bacterias; los rockets de un helicóptero al ataque saturan de fragmentos mortales un área equivalente a cuatro campos de futbol juntos; un batallón de 600 hombres que toma posición en la montaña remueve hasta 6 mil metros cúbicos de tierra para trincheras, barracas de alojamiento y zanjas de comunicación, y se calcula que ambos bandos tienen entre 20 y 25 batallones en acción; por la guerra tuvo que suspenderse el proyecto Bosawas, para la preservación de un bosque húmedo de un millón de hectáreas. Por último la mortandad: hasta agosto de 1986 habían muerto 4,838 personas, además de 5,877 heridos y 6,047 secuestrados, números que para el país que financia la guerra, Estados Unidos, equivaldrían a 249 mil muertos, 287 mil heridos y 2.8 millones de desplazados. Tres años después, para finalizar 1989, el gobierno sandinista calcula en más de 15 mil millones de dólares el costo de la guerra, con una estela que se eleva a más de 50 mil muertos y lisiados.

Fugaces, como los helicópteros sandinistas, perfilo personajes de la guerra.

Marvin Neyra, hijo de un obrero del ingenio en León, movilizado como voluntario de los Batallones de Lucha Irregular (BLIS) despertó en el hospital de Juigalpa (Chontales) con los dos muslos atravesados por las esquirlas de una mina. Intactos los huesos, se recuperó y volvió al frente dos meses después. Participó con su hermano en la operación Dantos 88, para echar hacia Costa Rica una fuerza de ocho mil contras acampados en la región de Río San Juan. El 14 de agosto, en una escaramuza vio reventar la cabeza de su hermano. El jueves 29 de febrero de 1990 Marvin cumplirá su servicio. “Si gana la UNO dice en el cuartel de Juigalpa- y la Contra quiere pasar la cuenta, yo me movilizo de nuevo, la tengo jurada por mi hermano. Yo a ésos les echo verga donde sea”.

Leo un estudio sobre las bandas campesinas antisandinistas que se levantaron en armas en 1980. La banda de Dimas, en Yalí (Jinotega), desmantelada por las milicias entre julio y octubre de ese año, estaba compuesta por 110 hombres; de los 50 elementos de tropa, 12 eran hijos de propietarios de fincas cafetaleras de entre 50 y 150 manzanas de café y 10 eran hijos de obreros; 25 de los colaboradores tenían entre 10 y 150 manzanas y 10 eran campesinos propietarios de entre 5 y 10 manzanas. Dimas y Fabián, cabecillas de la banda, fueron combatientes en la insurrección contra Somoza. Roberto Zelaya, “el político” del grupo, trabajaba en el Instituto Nacional de la Reforma Agraria. Los tres hacían la distinción entre los “sandinistas comunistas y los sandinistas anticomunistas”. Roberto Zelaya instruía a los campesinos: “la única solución para Nicaragua es el capitalismo, nosotros luchamos por la libertad de los guardias somocistas presos y por el regreso de los que están en Honduras. Va a llegar un día en que el Estado les arrebatará las fincas porque ustedes no podran pagar los impuestos, porque todo esto será expropiado por el comunismo. Nosotros vamos a devolver las tierras confiscadas, pero les vamos a dar a los que no tienen tierra, pero para que sea de ellos, no del Estado”.

VICTORIA DE JULIO

En Tipitapa, a media hora de Managua, el sueño agrario sandinista: el ingenio Victoria de Julio, un inmenso complejo azucarero donado en gran parte por los cubanos. Una inversión superior a los 180 millones de dólares. 18,600 hectáreas de riego repartidas en 186 cuadrantes de un kilométro cuadrado. Ni un solo cerco en ese vasto latifundio agrarista. 80 hectáreas y 20 de bosque de eucalipto por cuadrante. 2,800 trabajadores en periodos de zafra. Producción actual, 5.5 millones de quintales de azúcar, a un promedio de 46 tn/ha. de caña, lo que lo pone por abajo del promedio nacional de 49 tn/ha. Todo mecanizado: 14 cosechadoras y 30 equipos de acarreo que trabajan noche y día.

“Aquí no había nada”, dice el ingeniero Manuel García, responsable de operación en el campo. “La mayor parte eran tierras baldías propiedad de Somoza. Difícilmente habrá hoy un ingenio con esta tecnología en América Latina. Aquí estamos, a pesar de las críticas. Mi extracción es campesina, no sé si soy o no sandinista, sólo sé que en lo interno siento orgullo de haber enfrentado un régimen opresor. Entre los técnicos se siente, se toca el espíritu colectivo. Los campesinos de Tipitapa han sido más reacios a la colectivización, pues ellos nunca habían trabajado la caña”.

Un calderero del ingenio, con salario de alrededor de 4 millones de córdovas mensuales (unos 65 dólares) ve así el proceso: “Si la gente no estuviera de acuerdo con el Frente Sandinista, hace tiempo que ya hubiera caído por causa de la guerra. Ahora tengo un hijo médico y a los demás no les falta escuela. Con Somoza, sólo el que se recostaba a su lado podía sobrevivir”.

En la línea final de la producción, dos muchachos palean la azúcar que cae al piso. Ganan 4 mil pesos la hora, 24 dólares mensuales con el tiempo extra. Es viernes 23. En el ingenio sólo se ve propaganda del Frente.

EL SUEÑO EMPRESARIAL

En la Casa de Campaña de la UNO, el cabaret Bambana. Francisco García, español de 40 años, invirtió 370 mil dólares en marzo de 1978 en un rancho ganadero de 550 hectáreas de la región de Río San Juan. Su propiedad fue declarada de utilidad pública en mayo de 1988; recuperó su rancho a principios de 89 por presiones del gobierno de España a los sandinistas: “Me considero un humanista práctico, yo no volveré a creer en el romanticismo revolucionario. Yo me quedé cogido con esta barbaridad que empezó en julio de 1979. Me trataron como animal, querían que produjéramos a un precio para que subvencionáramos a sus trabajadores, yo no tenía superávit ni para una cerca. Todos los empresarios creían al principio en el Frente, lo elogiaban porque decían que era más humanista que la supuesta dictadura de Somoza, que para mí no lo era. Pero yo apoyé la huelga de productores de 42 días en septiembre de 1978, para después ser vilipendiado como lo fui. Ocho años se aprovecharon de mi sudor, me trataron como vientre, como nosotros tratamos al ganado. Compraba los insumos un 30 ó 40 por ciento arriba del precio internacional, y vendíamos 30 por ciento abajo. Por todo eso yo participé en política, apoyando a la oposición por abajo del agua”.

Francisco Girón, de 45 años, pequeño empresario de artes gráficas, con 10 mil dólares de capital; tiene cinco empleados a los que paga 40 dólares al mes: “No he tenido utilidades por la inflación y las fluctuaciones monetarias. Los empresarios nos hemos visto agredidos en los dos últimos años, por la situación económica del país. Culpar al Frente Sandinista sería una crítica no objetiva, pero la suma de todos sus errores y la mala conducción del gobierno llevará a un voto popular por la UNO”.

Carlos Cardenal, representante de la parte privada de la empresa Industrias Químicas, S.A. (51% estatal y 49% privada), confiscada en 1981: “Yo no puedo ver con buenos ojos ninguna estatización, pero en el caso de esta empresa se puede hablar de complementariedad. A fines de 89 por primera vez en tres años se repartieron dividendos a los socios. A pesar de la crisis hubo bastantes inversiones. Ahora la parte legal está en orden, la estructura es transparente y cada día más institucional. Yo no le pongo mucha mente al calificativo de mixta. El empresario privado, cualquiera que sea el modelo, si da dividendos, le da su beneplácito”. (Revista Análisis, enero de 1990).

EL SUEÑO OBRERO

Raúl Mena, chofer de Telcor (empresa de telecomunicaciones del Estado), de 25 años, casado y con estudios hasta tercero de secundaria: “La UNO juega con el estómago del pueblo trabajador; no sólo en Nicaragua se pasa hambre, pero de ahí se agarran. Yo estuve movilizado del 83 al 86 en el BLIS, éramos los que más queríamos a la patria, y si luchamos es porque antes no había libertad, al obrero que reclamaba lo echaban preso. Ahora gano 3.8 millones de pesos al mes más reivindicaciones como el paquete de AFA (arroz, frijoles y azúcar) ampliado, que tiene más de 20 productos, un regalo que el Estado nos da, además de almuerzo diario, horas extras dobles. Perder nuestros derechos, eso no se va a lograr nunca en Nicaragua”.

Según datos de la revista Aquí y ahora (octubre de 1989), en la década hubo 46 conflictos obreros que involucraron a 52,581 trabajadores: 15 por aumentos salariales, 12 por democracia sindical, 9 por despidos, 5 por mejores condiciones de trabajo y 5 contra corrupción administrativa. Ninguno de los conflictos involucró a sindicatos de la Central Sandinista de Trabajadores.

ATADO A LA TIERRA

“Dicen que los sandinistas han dado tierra a los pobres, pero regalan lo que no es suyo, Somoza no hacía eso. Yo soy agricultor, siembro maíz, arroz y frijol en 6 manzanas que compré, mantengo mi casa y no he necesitado de una revolución, hemos pasado nueve años de a verga, con Somoza todo estaba bien. Ahora esos mantenidos que no saben trabajar tienen miedo de que les quiten la tierra. Por eso Violeta va a quitar el Servicio Militar, pa’ que se jodan ésos. “Tá bien que los gringos ayuden a la resistencia, pa’ que se acabe el comunismo. El Frente va de viaje, y lo que se desecha no se vuelve a recoger”. Manuel Aburto, campesino de Niquinohombo, de 56 años.

MADRUGADA

A las 2.30 de la mañana del 26, suena la cumbia en la explanada dispuesta para la fiesta sandinista: “Me fallaste, te olvidaste de mi querer/Sí, ahora es tiempo de que sigas andando sin mí a tu lado/Me fallaste, ya tú no cambiarás”. El Frente está abajo 51.5% contra 44%. De los presentes, nadie hace caso, bailan simplemente: “Llorando se fue, la recuerdo hoy y en mi pecho no existe el rencor…”.

“Tengo mi esperanza estadística”, dice el historiador sandinista Roberto Cajinas; “ganamos en San Judas, y en ese barrio le tumba la maraca. Mi tesis es que la UNO ha objetado mil y pico de casillas donde la votación es nuestra. Recordate cómo tenía Olivares a Alexis Argüello, y el nica lo noqueó en el 14”.

“¿Y entre Tyson y el otro chango que lo madreó, cuál sería el Frente?”, le tiramos a Cajinas un recto a la mandíbula. “El réferi”, contesta en una carcajada. Y luego la reflexión: “Mirá, esto tiene que ver con la derechización de las masas, ái tenés a Lula en Brasil, ofrece el mar y sus conchas y se queda rezagado”.

Ahí mismo los reporteros asediamos a Nicho Marenco, responsable de medios de comunicación de la campaña: “¿Caballo que alcanza gana?”, grita alguno. “Los sandinistas siempre ganamos al final”, responde serio. Es obvio que conoce la tendencia del escrutinio. Cuando el huracán Joana amenazó con llevarse de tajo a Managua encadenó toda la radio. Las mujeres recuerdan su voz cálida: “Ya viene, ya llega este boludo, a tres horas de camino viene, no se ahueve señora, camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Y los managuas, que no durmieron esa madrugada, lo entendieron como un dique de humor contra el viento que arrasaba la tierra con una violencia que ya hubiera querido la contra en la selva.

A las 3 el cabaret Bambana es la locura. Violeta habla de que no hay vencedores ni vencidos. Sus huestes gritan “se jodió el Frente”. Un reportero latinoamericano, de color sandinista, que va conmigo, no tiene otra cosa que la ironía: “Aquí está la puta y sus charrullas, los que mandan en la UNO ya se están repartiendo los ministerios… La gran puta, esto les pasa por demócratas, hubieran seguido de estalinistas…”

Virgilio Godoy, virtual vicepresidente, el que amenazara con pasar la cuenta (es decir, cuchillo) a los sandinistas, votó en Puerto Corinto. Su voz se escucha en la radio: “Esta felicidad no es sólo para los nicaragüenses que estamos aquí, sino para todos aquellos que están fuera por la dictadura sandinista. A todos ellos los esperamos con los brazos abiertos”.

Rumbo al Centro Internacional de Prensa, escucho Radio Sandino: “Yo pido cordura a los de la UNO -dice el locutor-, porque cuando los compañeros sandinistas agotan la paciencia, hacen tronar el escarmiento”.

A las 5.34 nadie ríe en el plenario. Hay más de 1500 periodistas. En el altavoz cantan los labios ardientes de la mexicana María del Sol: “No puedo estar contigo y con el mundo…”. Lloran en silencio varias mujeres que imagino internacionalistas. Elizabeth, una doctora australiana de 25 años, me susurra que regresará a su país: “Violeta trae lo que terminó hace diez años”. Y yo pienso que el presente es un interminable funeral de paletadas de tiempo.

Mariano Fiallo, del Consejo Supremo Electoral, salió a las 5.55. Fue escueto. Daniel Ortega llegó a las 6.10. Los periodistas aplaudimos tres minutos. Luego habló de un nuevo amanecer histórico para Nicaragua, “con un sol que alumbra las conciencias hacia la consolidación de una Nicaragua libre”.

Al cuarto para las siete sale el sol en la avenida de la Resistencia. Daniel Ortega no dijo que bajo un sol como éste, hace 12 años, un 26 de febrero, los guardias de Somoza sacaron de una casa el cuerpo recién asesinado de Camilo Ortega, su hermano menor.

“¿Cuál es la fuerza del Frente Sandinista?”, le preguntarán hoy a Daniel Ortega.

“La verdad”, responderá el Presidente.

Emma Yanes, historiadora, ha colaborado en nexos anteriores. Sergio Mastretta, periodista e investigador social. El último libro de ambos es Con el sudor de la crisis (UAP, 1988).

Sin Permiso

"El problema de este país no es Lula"

Pablo Estefanoni

Lula regresó al punto de inicio de su historia para desenterrar la pólvora. Allí, en el Sindicato Metalúrgico de San Bernardo do Campo, en el mismo escenario que catalizó la lucha social y política de los metalúrgicos contra la dictadura, dibujó algunos retazos de 40 años de la epopeya. Estaban junto a él algunos de los que vieron nacer el proyecto más consistente de la izquierda en la historia de Brasil y uno de los más relevantes en América Latina a finales del Siglo XX. Su discurso, sin embargo, no fue un canto a la nostalgia sino una respuesta política a la coyuntura.



Brasil atraviesa una de las mayores crisis económicas y políticas de las últimas décadas. El gobierno de Michel Temer, sin ninguna popularidad, realiza el trabajo sucio de barrer conquistas económicas, sociales y democráticas de las últimas tres décadas, precisamente desde la promulgación de la reforma de la Constitución de 1988.

“Estoy siendo procesado por un departamento que no es mío, aseguró Lula en un fervoroso acto donde se coreaba la consigna “não se entrega, não se entrega”. La Red O Globo, recalcó Lula “mintió cuando dice que era mío, pensé que (el juez) Moro iba a resolver y él mintió diciendo que era mío…ninguno de ellos duerme con la conciencia tranquila que yo duermo”.

Advirtió: “no piensen que estoy contra el Lava Jato. Si castigar un bandido, hay que castigar y detener a un bandido que robó. Todos queremos eso. Todos nosotros decíamos que en Brasil sólo se castiga al pobre, no se encarcela al rico. El problema es que no se puede hacer justicia subordinado a los medios de prensa”.

André Singer



El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico, pero se tendrá que reinventar

El 12 de mayo de 1978 comenzaba la huelga de Scania-Vabis en San Bernardo do Campo. Era la primera paralización obrera desde 1968 y el éxito de los trabajadores del sector automovilístico cambiaría la historia del país. La presencia de Luiz Inacio Lula da Silva, el líder sindical que surgió de ese movimiento, durante 24 horas en el Sindicato de los Metalúrgicos después de decretada su prisión el pasado jueves 5 de abril, cierra simbólicamente el largo ciclo que comenzó entonces.

El lulismo no muere con la condena del ex tornero mecánico. Pero se tendrá que reinventar para sobrevivir sin la libertad de Lula, en torno a quien el movimiento creció al punto de llegar a la Presidencia de la República. Más allá de cualquier otra consideracion, Lula demostró, durante 40 años, la innegable capacidad de aglutinar el campo popular de la política brasileña en torno suyo.

CONTINÚA EN REVISTA SIN PERMISO

El domingo 1 de abril de 2018 murió el General Efraín Ríos Montt. Apresuradamente y con honores militares fue sepultado. En su panegírico su hija Zury Ríos Sosa dijo que había muerto un líder político, hombre de bien, gran esposo, de gran moralidad y principios. Esta es una lectura íntima, respetable pero discutible.

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Se acabó la vida en el barrio/Memoria de la guerra civil en Guatemala

Ríos Montt y el recurso del miedo

Hay otras lecturas acerca de Efraín Ríos Montt. Empiezo por la que le he leído a mis amigos anticomunistas en el espacio de comunicación que compartimos. Para ellos y para todos los que piensan como ellos, Ríos Montt es un hombre a quien los guatemaltecos deben tenerle gran gratitud porque tuvo los arrestos (en realidad usan un vocablo procaz) para frenar a los comunistas que con violencia inaudita mataban a personajes honorables y cometían masacres en los pueblos indígenas. A Ríos Montt Guatemala le debe el ser un país libre. Y es justicia poética que no haya terminado sus días encarcelado. Con sorna y alegría dicen que el general murió en libertad. En realidad murió enfrentando procesos judiciales, los cuales evadió por una alegada demencia senil.



Esta lectura contrasta con la que expresan sectores de izquierda, la comunidad de derechos humanos y lo que parece un lugar común incluso en medios de comunicación conservadores, particularmente fuera de Guatemala: Ríos Montt fue un dictador, cuyo gobierno cometió centenares de masacres y más de la mitad de las ejecuciones y desapariciones forzadas que se observaron durante el Conflicto Armado Interno. Objeto de controversia es si estas indudables atrocidades cometidas en los 17 meses de su gobierno pueden ser calificadas de genocidio. No obstante esto último, un tribunal concluyó como verdad jurídica que el general era responsable del delito de genocidio y lo condenó a 80 años de prisión. Como es sabido, la sentencia rápidamente fue revocada por la Corte de Constitucionalidad quien alegó fallas en el debido proceso.

A esta última lectura del General Ríos Montt que comparto plenamente, agregaría una más. Por un instante, quien hoy es visto “como uno de los militares más sanguinarios de Latinoamérica”, tuvo la oportunidad de convertirse en el líder de un movimiento reformista que de triunfar acaso hubiera evitado el baño de sangre que vivió Guatemala desde fines de los 70 hasta el término del Conflicto Armado Interno. Esto sucedió cuando la Democracia Cristiana, la socialdemocracia y una parte del Movimiento Revolucionario, lo apoyó en su candidatura presidencial en 1974. Pero Ríos Montt no resistió al fraude electoral. Optó por un exilio dorado en España y una militancia en el fundamentalismo religioso. En lugar de convertirse en un militar pundonoroso como lo fuera el general Liber Seregni en Uruguay, se convirtió en el líder de un golpe de Estado en el cual no participó. Encabezó entusiastamente un gobierno que cometió masacres y desapariciones forzadas, que instauró los oprobiosos Tribunales de Fuero Especial que fusilaron a más de una docena de personas en juicios sumarios y quiso perpetuarse en el poder.

Dicen que la historia lo juzgará. Yo pienso que ya lo ha hecho.

Mundo Nuestro. Este texto fue tomado de la revista Sin Permiso. Su autoria es Montserrat Vila Planas , coordinadora de la Plataforma unitària contra les violències de gènere de Catalunya.
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Una huelga de mujeres que cambia la conciencia universal sobre la igualdad, los derechos y las relaciones entre los géneros

“Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres sino sobre ellas mismas”. Mary Wollstonecraft (1759-1797)

“Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescindibles de ser mujer”. Flora Tristán (1803-1844)



El 8 de marzo de este año se desarrollará una acción internacional inédita. Mujeres de todo el mundo convocan una Huelga Feminista. Una huelga para acabar con el riesgo de pobreza, con las tasas de paro insoportables y de un 3,5% más alto entre las mujeres, con la brecha salarial y con la violencia machista. Esto significa situar en el centro la vida de las personas, dar valor a los cuidados que cada día ponen en marcha a niños y niñas, hombres y mujeres, a todas las personas que habitan el planeta. Estos cuidados, tanto en el ámbito doméstico como en los ámbitos laborales feminizados, son una base de la humanidad para alcanzar la capacidad de avanzar en los conocimientos y la ciencia, para alimentar la máquina productiva.

En este trabajo explicaré los antecedentes que confluyen en la movilización y huelga. Veremos las principales posiciones y reivindicaciones, para concluir con las estimulantes perspectivas que las mujeres ofrecen.

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La Marcha mundial de mujeres teje su unidad

Impresionante que, en los albores del siglo actual, desde los países más distintos y recónditos del planeta, mujeres de toda condición y situación social tejieran bellos retales simbólicos de la principal necesidad de lucha de cada país. Estos retales, en general como cuadros, se ensamblaban en un gran tapiz único en la Marcha que hollaba cada nuevo país.

Si bien la mítica Penélope tejía su mantel de día y lo descosía de noche, para burlar a los pretendientes que la acosaban, las mujeres de la Marcha mundial cosían su mural de ropa con la pretensión confesa de que enlazara todas las luchas de las mujeres en cualquier lugar.

Las mujeres de Quebec fueron las antecesoras en 1995. El movimiento de la Marcha Mundial propiamente dicha se inició en el 8 de marzo de 2000 con la primera acción internacional en Ginebra, la cual culminó en Nueva York.

Durante estos años, también bien implicadas en los Foros Sociales Mundiales, la Marcha fue pionera en poner de relieve la importancia de la autonomía económica de las mujeres, la violencia contra las mujeres, los derechos universales referentes a los bienes comunes y servicios públicos (comida, agua, tierra, vivienda, educación, salud y energía), la paz y desmilitarización.

El Tren de la libertad

En la minera Asturias, en Gijón, la Asociación Tertulia feminista Les Comadres, impulsó en 2014 la movilización en todo el Estado español por el Derecho al propio cuerpo, con el lema “Porque yo decido”, por la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres contra la Ley del aborto del ministro de justicia Alberto Ruíz Gallardón, del que se pidió la dimisión.

Lo que empezó como una propuesta de unas cuántas mujeres acabó con decenas de miles en el Paseo del Prado de Madrid. Fue un éxito y una guía de cómo Juntas somos más fuertes: se consiguió parar la ley y la dimisión de Gallardón. El gobierno del PP se vio obligado a ceder ante la convicción y la demostración de fuerza de las mujeres.

La cohesión de las organizaciones feministas se fortaleció en todo el Estado. Desde esta macro manifestación el movimiento de las mujeres tuvo un nuevo impulso sin precedentes en su contenido unitario.

Esta experiencia generó la necesidad de un organismo unitario. A su calor cristalizó la nueva movilización estatal del 7 noviembre de 2015 por un Pacto de Estado contra la violencia de género, preparada por la Plataforma estatal 7N.

Nuevo éxito de las mujeres unidas con un objetivo común y una movilización compartida.

En julio de 2016, en la agresión a una mujer en los Sanfermines, estalla la campaña contra la violencia sexual: el NO es NO. Los Sanfermines pararon convertidos en una gran manifestación de apoyo a la mujer violada y denuncia a la agresión machista en plenas fiestas. Se había terminado la impunidad del derecho de pernada de una virilidad patriarcal destructora del cuerpo de las mujeres. El NO es NO se extendió como un reguero de pólvora en multitud de las fiestas oficiales del mismo verano, le siguió en otras fiestas y continuó durante el invierno.

Este NO es NO inició un proceso de protocolos de los Ayuntamientos de las ciudades para asesorar y tratar que las fiestas sean libres de agresiones sexistas. Las Asociaciones de mujeres se volcaron entusiastas en esta práctica de garantizar el derecho a la intimidad de cada mujer, en todas las fases de las relaciones afectivas-sexuales en todos los espacios de ocio, tanto públicos como privados. Incluso se ha derivado en la actualidad a que es necesario un Sí de consentimiento claro por parte de la mujer, en plenas facultades.

La agresión de la Manada y su juicio, han representado un cambio sensible en la conciencia de millones de mujeres, con una actitud de las más jóvenes de defensa respecto sus derechos como personas y a su propio cuerpo.

El concepto romano de patria potestad, o su continuidad con el derecho de pernada en la Edad Media, que prosigue subrepticiamente en nuestros días, ha sufrido un golpe mortal.

Las jóvenes, las mujeres y muchos hombres han impuesto un memorable “Yo te creo”, ante la victimización de la joven violada en los Sanfermines, con la falta de credibilidad que le otorgaba una judicatura patriarcal, incluido el linchamiento de demasiados medios y en las redes sociales.

Ha sido la actriz Natalie Portman quien ha enaltecido el impactante “Yo te creo” dirigido a Dylan Farrow. Portman le pidió perdón públicamente por no haber sensible al escarnio y persecución mediática, psicológica y judicial, sufrida por Dylan, pues se creyó y protegió la versión de que no hubo agresión sexual del cineasta Woody Allen.

La “Pussy Hat”

La Marcha de mujeres a Washington, en enero de 2017, contra las atrocidades anunciadas en liquidación de derechos del nuevo presidente Donald Trump, conocida por los “Pussy Hat”, con la imagen de cientos de miles de mujeres con gorros rosas, muchos tejidos por ellas mismas, señaló un nuevo hito del movimiento feminista.

Por dos razones. Una, por la inmediata réplica solidaria y masividad en la mayoría de las capitales del mundo. La segunda por su contenido revolucionario. Las mujeres norteamericanas, para defender sus libertades y derechos, escogieron de forma magnífica y contundente asumir claro y alto los derechos universales de todas las minorías en los EEUU y en el mundo.

El liderazgo de las mujeres para ser efectivo resulta que se convierte en inclusivo de todos los derechos, de todos los géneros y todas las clases sociales.

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Me Too

La campaña del Me Too (Yo también) es desde octubre de 2017 una nueva movilización que recorre el mundo contra la violencia sexual. Esta agresión afecta a todas las mujeres de las distintas clases sociales. El Me Too ha sido un avance en hacer patente una violencia si cabe más encubierta, considerada normal e inevitable. Ya se sabe, la testosterona y la virilidad masculina son imposibles de contener, según teoría y moral común forjada, como no, por los hombres amparados en el sistema patriarcal. El fariseísmo moral otorga a la biología lo que es fruto de unas relaciones sociales patriarcales de dominación.

La agresión sexual en todos los ámbitos se basa en la “teoría del consentimiento”, es decir, en que las mujeres aceptan su violación, o todo tipo de presión y agresión, sea psicológica o física. Esta sumisión enlaza con la idea mojigata e idealista de la negación de la sexualidad de la mujer. Si me apuráis también con aquello de que la mujer no tenía alma. Descubrimiento filosófico, bien material, de nuestros grandes pensadores y religiones. No es casual en ciertas épocas históricas la quema de brujas o la pertinaz persecución de las mujeres por parte de la Inquisición. Hoy en día la violencia sexual es aún la más archivada en los juzgados, incluidos los especiales de violencia contra las mujeres.

El “Yo también” ha consolidado enormemente la unidad de los sentimientos de las mujeres, las empodera y hace fuertes, mientras consigue ganar adeptas en más capas de mujeres, hasta activar la simpatía de los hombres.

El rechazo a la agresión a las mujeres forma parte del cambio de conciencia sobre los derechos de igualdad entre los géneros.

Han precedido al Me Too otras experiencias como las de Argentina y Polonia.

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Ni una menos” fue, desde junio de 2015 en Argentina, una campaña contra la violencia machista a raíz de la violación y asesinato de una joven adolescente de 14 años. Siguiendo la tónica de las otras movilizaciones mencionadas, éste “Ni una menos”, ha hecho fortuna universal.

Los feminicidios, nacidos como conceptos por los asesinatos de las mujeres mexicanas, sobre todo en las maquilas de Ciudad Juárez, se están ganando su lugar entre los palabros al uso que trascienden el lenguaje especializado feminista.

La Huelga General de miles de mujeres vestidas de negro en Polonia de octubre de 2016, se rebeló frente a la tramitación de la ley que prohíbe el aborto. La movilización de las mujeres polacas abrió paso a la idea de Huelga General femenina.

Millones de mujeres a la huelga

Estos antecedentes permiten explicar la eclosión en más de 170 países de convertir este 8 de marzo en una Huelga Feminista.

La movilización se concibe como una huelga laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo.

El Manifiesto 8M1 resume las consideraciones y objetivos de la huelga.

* Somos diversas. Juntas paramos el mundo ante todas las violencias.

* Basta de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones.

* Basta de violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas.

* Basta de opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales.

* Huelga de cuidados. El trabajo doméstico y de cuidados es imprescindible. Es un trabajo a socializar, que no puede seguir excluido del sistema económico.

* Huelga laboral. Contra la precariedad y las jornadas parciales que alimentan la brecha salarial de género y la pobreza femenina. Por unas pensiones dignas que contabilicen las tareas de cuidado.

* Huelga de consumo.

* Una educación pública, laica y feminista. Avance en la coeducación en todos los ámbitos.

* Ninguna mujer es ilegal.

El Manifiesto compila las distintas reivindicaciones, incluso a costa de mezclar objetivos inmediatos a conseguir de las perspectivas estratégicas.

Es una realidad inaplazable que la conciencia de todo el trabajo sumergido de cuidados y el conjunto de la economía doméstica emerge como vital para el progreso colectivo. No hay sistema productivo que pueda prescindir de este trabajo ignorado y demasiadas veces menospreciado.

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Feminismo y sindicalismo

La fuerza del movimiento por la huelga feminista se ha amplificado y se ha visto fortalecida, por la predisposición activa de los sindicatos. La experiencia sindical en la organización de la lucha y la huelga en las empresas es un factor decisivo que incorpora este 8 de marzo.

Los sindicatos CCOO y UGT se han sumado a la huelga feminista organizando un paro de dos horas por turno el día 8 de marzo. Otros, como CGT, han convocado la huelga para las 24 horas. Es una señal de la magnitud y del protagonismo que está alcanzando el movimiento de mujeres en la producción, también en el rechazo al sistema capitalista por una nueva generación que marcó el 15M.

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Conclusión

Más que una huelga, un cambio de paradigma. Las mujeres son personas, fuente de vida y generadoras de futuro. Y, sin duda, la vida y la lucha la hacen compartida con los hombres.

Con los objetivos de esta huelga comenzamos una nueva etapa en la que el movimiento feminista llama a todas las mujeres y a la sociedad entera a cambiar el orden establecido. El orden patriarcal, que desde siglos han ido asumiendo todos los regímenes económicos hasta el capitalismo, se pone en la picota.

Las mujeres estamos acostumbradas, la sociedad nos forma con una brutal imposición para que seamos sumisas al sistema de valores patriarcal, es decir, al poder de los hombres imbricado con el del capital.

Se trata de romper esta imposición de manera colectiva. Con la consigna de “Si las mujeres paramos se para el mundo” se consigue entender como visibilizar “las tareas de cuidados” que las estamos llevando mayoritariamente las mujeres. Es un grito a poner en el centro la vida. En contra de la represión, la discriminación, las guerras, los intereses económicos, esta sociedad ha de cambiar su estructura económica y social. Y evidenciar que estas tareas, domésticas, laborales feminizadas, pasen a ser valoradas y compartidas por el resto de la humanidad. Se empiece a ver el mundo con ojos de mujer. Se empiece a reconocer que las mujeres debemos y podemos estar en las decisiones de cómo dirigir el mundo.

En una entrevista reciente de estos días una periodista me preguntó si los hombres también tenían que hacer huelga. Le sorprendió cuando le respondí que si los hombres continuasen trabajando sin hacer huelga no podrían asumir los cuidados diarios que recaen invariablemente en las mujeres, así como que los derechos eran universales y todas las personas los tenían que defender. Porque estos trabajos no son “servicios mínimos”, son servicios extensos de todo el día. Los hombres tienen que parar para asumirlos y ver en propia carne de qué va la cosa.

Otro ejemplo en la huelga estudiantil. Si paran sólo las mujeres, ¿tendremos que recuperar luego la clase? ¿Podrán sustituir los profesores a todas las profesoras? Mejor paramos todas y todos y el 8M se convierte en un gran debate en el sector de cómo demostrar que las mujeres estamos en el centro de la vida y cómo se nos discrimina y violenta.

Respecto a los cuidados estoy convencida de que ninguna mujer dejará a sus hijas e hijos sin comer, ni otorgarles todo su cariño. Resulta divino que la media parte de humanidad hombre se dé cuenta y tenga que arrimar el hombro en estas cuestiones de cuidados vitales para que el mundo funcione.

Ha generado controversia y pasión las voces que defendían que exclusivamente las mujeres parasen. Por supuesto soy de la opinión de que para que esta huelga feminista sea exitosa, al nivel de los movimientos que la han precedido y preparado, ha de ser liderada por las reivindicaciones de las mujeres, por lo tanto, por las propias mujeres, pero compartida y asumida de manera bien práctica por los hombres.

Podríamos concretar: que los hombres paren laboralmente para asumir los trabajos que dejaran de hacer las mujeres en la huelga feminista; los hombres como personas han de comprometerse en la lucha de todos los derechos, lo cual incluye los de las mujeres.

El PP y Ciudadanos han decidido no apoyar esta huelga, están en contra. Son un estamento político que no ama a las mujeres empoderadas y libres. La derecha conservadora y rancia se junta con los nuevos alevines que pugnan por sustituirlos, mientras mantienen la misma doble moral.

Con este 8 de marzo de huelga el nivel de conciencia de las mujeres, con su correspondiente repercusión en los hombres y en toda la población, da un salto de gigante. El futuro es joven y será con las mujeres.

“La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos.

Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común”.

Olympe de Gouges (1748-1793).

Notas:

1http://hacialahuelgafeminista.org/manifiesto-8m/Manifiesto 8M Catalunya_ cast

Coordinadora de la Plataforma unitària contra les violències de gènere de Catalunya.

Fuente:

www.sinpermiso.info, 24 de febrero 2018

Tomado de Revista Sin Permiso. Crónicas escritas por Nicole Colson y Keeanga-Yamahtta Taylor

Foto de Portadilla tomada de Green left Weekly

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"El año pasado parecía un funeral. Este año parece una resistencia".

Esas palabras, de uno de los cientos de miles de manifestantes que salieron a las calles el 20 de enero para participar en las manifestaciones masivas de mujeres que conmemoran el vergonzoso aniversario del primer año de Trump en el cargo, resumían el estado de ánimo político.

En una palabra: indignadas.


Los pueblos y ciudades más pequeños, incluso en estados republicanos seguros, lo hicieron a lo grande: unos 8,000 en Omaha, Nebraska, por ejemplo.



En la ciudad de Nueva York había tanta gente que se tardó horas para que la parte trasera de la marcha se pusiera en marcha: las calles laterales que desembocaban en la marcha estaban llenas de gente que esperó horas para incorporarse a la arteria principal.

Al igual que el año pasado, las manifestaciones estaban formadas principalmente por individuos, familias y amigos que se autoorganizaron para participar, a diferencia de los contingentes. También como el año pasado, las pancartas hechas en casa expresaban la multitud de mensajes que mujeres y hombres querían enviar después de un año de soportar a Trump.

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Foto tomada de El Universal.

Esto era algo que los principales organizadores de las Manifestaciones Femeninas a nivel nacional habían esperado contener.

Inicialmente, los eventos de 2018 hubieran debido centrarse en una conferencia en Las Vegas, con el tema "Poder a las urnas", reflejando un énfasis en promover votos para los candidatos demócratas en 2018. El sitio web señaló que esto "aprovecharía nuestra energía colectiva para abogar por políticos y candidatos que reflejan nuestros valores”.

Pero la balanza se inclinó hacia el otro lado a medida que crecía la presión de la gente decidida a expresar su disgusto con Trump en sus propias ciudades. Al igual que el año pasado, ante la falta de acción de las organizaciones liberales organizadas, nuevos activistas o no afiliados intervinieron para asegurar la celebración de una Women's March 2018.

Por supuesto, el tema "Poder a las urnas" fue un mensaje importante dondequiera que se celebraran las manifestaciones; no podía ser de otra forma dada la amargura y el odio hacia Trump y la esperanza de una alternativa consistente de parte de los Demócratas, a pesar del largo récord de traiciones del partido.

Pero por cada pancarta de "Atrápalo en las urnas", había dos o tres o cinco o 10 veces más sobre cuestiones políticas urgentes: los derechos de los inmigrantes y la defensa de los “dreamers”, la oposición a la islamofobia, el desafío a la violencia sexual, el racismo y muchos más, alrededor de los cuales podría formarse un tipo diferente de resistencia.

En algunas ciudades, parece que los organizadores de la manifestación intentaron excluir algunas voces de las manifestaciones de este año. En Los Ángeles, un grupo palestino retiró su apoyo a la manifestación local en protesta por la participación como oradora destacada de la actriz Scarlett Johansson, firme oponente de la campaña de boicot, desinversión y sanciones contra el apartheid israelí.

En Filadelfia, los organizadores anunciaron la “intensificación de medidas de seguridad" negociadas con la policía, incluyendo el registro de bolsas y detectores de metales. Por el contrario, en otras ciudades los organizadores impugnaron explícitamente las medidas para limitar la participación, especialmente de personas de color.

Pero estos debates, aunque importantes, contrastaron con el estado de ánimo de las multitudes en una ciudad tras otra, según todos los informes. Predominó el espíritu de solidaridad, con multitud de personas cantando por turno contra Trump, por los derechos de los inmigrantes, contra la violencia racista y por la democracia y la libertad.

A pesar de los esfuerzos de los organizadores para restringir el mensaje a las elecciones de este próximo año, la impresionante narración de un popular medio informativo de Filadelfia refleja los sentimientos de las personas que participaron:

Un desconocido calificó el sábado a Stacy Shilling como su "héroe". Otras muchas personas pidieron sacarle una foto. Esto es debido a que Shilling llevaba un sombrero de la "Women's March on Philadelphia" y llevaba una pancarta alrededor del cuello que decía: "Nadie pregunta qué llevaba puesto mi violador".

"He recuperado la voz", dijo [Shilling]. "Y también quiero ayudar a otras mujeres a encontrar su propia voz".

En Washington, D.C., la multitud era más pequeña que la masiva de 500,000 del año pasado, pero mucho más grande que la que salió a celebrar el estreno de Trump en 2017.

Pero por supuesto, eso no impidió que Trump se burlara de los manifestantes en Twitter diciendo que hacía "un tiempo magnífico a lo largo de todo nuestro gran país, un día perfecto para todas las mujeres que se manifestaban ... Salgan ahora para celebrar los hitos históricos y el éxito económico sin precedentes y la creación de riqueza que ha tenido lugar en los últimos 12 meses".

Si Trump no tiene que comerse esas palabras, debería hacerlo. "La gente estaba muy enojada el año pasado, y está muy enojada este año", declaró a The Associated Press Tamika Mallory, copresidenta de la junta directiva de la Women's March.

En el centro de este enojo está la campaña #MeToo contra el acoso sexual y la violencia, que comenzó hace varios meses. Las referencias estaban en todas partes en las manifestaciones. "#MeToo viene a por ti", advertía un cartel en la manifestación de Nueva York.

En San Francisco, donde se manifestaron 65,000, la participante de 16 años Joan explicó con vehemencia por qué quería manifestarse: "Fui violada. Fui una víctima culpabilizada durante toda la escuela secundaria y esto me arruinó la vida. Pero vamos a continuar empujando y luchando. Y estoy cansada de eso".

"Estuvimos aquí el año pasado y estamos aquí de nuevo este año y las cosas no han mejorado", dijo otra manifestante llamada María, que habló sobre la necesidad de una organización sostenida para crear un cambio duradero. " La clave está en que tenemos que mostrarnos todos los días. No se trata solo de ir a una o dos manifestaciones: tenemos que mostrarnos por nosotros mismos y por los demás, y continuar esta batalla donde sea que nos lleve".

Para otros, había un sentimiento de alivio colectivo por el hecho de que las mujeres finalmente puedan comenzar a hablar sobre sus experiencias. Tal como resumió la manifestante de San Francisco, Luz Pérez:

"Cuando #Metoo estalló, tenía miedo de que las mujeres no fueran tomadas en serio sobre este tema, y ​​tenía miedo de la decepción. Por eso es importante que sigamos trabajando duro y seguir hablando de ello con nuestros compañeros de trabajo, amigos, familiares, hombres, jóvenes, mayores y decirles: "La vida es diferente a través de los ojos de una mujer".

En Seattle, donde más de 80,000 personas estaban en las calles, los miembros del grupo "Mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas" encabezaron la manifestación, y uno de los mayores contingentes fue el de Justicia Reproductiva, organizado por Seattle Clinic Defense, Legal Voice y Gender Justice League, entre otros.

Quizás la imagen más conmovedora vino de una manifestación en la ciudad canadiense de Whitehorse en el Yukón. Con un vestido rojo en alto para conmemorar a las mujeres de las Primeras Naciones que están desaparecidas, asesinadas o atacadas sexualmente, un grupo marchó a través de la nieve a temperaturas muy por debajo del punto de congelación.

La ola #METOO que en los últimos meses ha seguido siendo el altavoz de la profunda ira sobre la agresión sexual está abriendo un debate más amplio sobre la necesidad del cambio social.

Ese sentido de injusticia colectiva va mucho más allá del tema del sexismo: la necesidad de defender los derechos reproductivos y luchar por la justicia laboral y la igualdad salarial; la defensa de los derechos de los inmigrantes; la lucha por los derechos LGBT; organizar la lucha antirracista y la lucha contra la brutalidad policial; en resumen, luchar solidariamente contra la opresión en todas sus formas.

Muchos manifestantes destacaban deliberadamente la necesidad de inculcar la idea de que una ofensa a uno es una ofensa para todos.

"Lucha contra la ignorancia, no contra los inmigrantes", decía un letrero de la activista trans Janet Mock en la manifestación de Los Ángeles. Otra foto de la misma manifestación mostraba a mujeres jóvenes llevando carteles que abogaban por el feminismo transversal y la solidaridad: "Nos manifestamos por TODAS las mujeres: negras, inmigrantes, musulmanas, discapacitadas, pobres, LGBT. El feminismo real es transversal".

En Nueva York, un contingente "Liberar a Ahed Tamimi" llamaba la atención sobre el caso de la adolescente palestina encarcelada por defender a su familia contra la brutalidad del apartheid israelí, y subrayaba que la lucha por los derechos de las mujeres debe extenderse a cada esquina del mundo.

Estos son ejemplos visibles de una conciencia política cada vez más profunda en una capa de personas que se están volviendo activas a través de #MeToo y el sentimiento actual anti-Trump, y que se sienten impulsadas a movilizarse porque hay mucho en juego, no solo para las mujeres, sino para todos los marginados y explotados.

En Boston, donde 5,000 personas se reunieron en Cambridge Common, estudiantes de secundaria, familias y otros portaban pancartas que decían "Si no es transversal, no es feminismo", "Todos somos dreamers" y "Fin del encarcelamiento masivo y del homicidio autorizado de personas de color". "

Uno de los discursos más electrizantes del día fue el de una mujer de la Campaña de los Pobres, que abogó por la visión de Martin Luther King de conectar el racismo, el militarismo y el materialismo en la lucha por la liberación sexual.

En algunos casos, los jóvenes se erigieron en líderes, como en Montpelier, Vermont, donde 3.000 personas se manifestaron en la “Manifestación por nuestro futuro” organizada por estudiantes de secundaria.

Otros manifestantes formaban parte de una generación anterior que habían protestado en el pasado , pero se sentían compelidos a salir otra vez. “Soy viejo” dijo Debbie Droke, de 63 años, a NPR en la manifestación de Washington, D.C. “Hacía esto en los años 70. Trabajaba con Gloria Steinem. Y nunca pensé en un millón de años que tendría que volver a hacer esto para llamar la atención sobre los derechos de las mujeres”.

En todas las manifestaciones, naturalmente, había mensajes respecto a sacar del poder a Trump y a los Republicanos, lo que se reflejaba no solo en el tema de las manifestaciones “Poder a las urnas” y la conferencia posterior de Las Vegas, sino también en las pancartas que muchos llevaban.

Junto a todo esto había un movimiento a favor del Partido Demócrata. En Chicago, el alcalde democrático Rahm Emanuel – que lideró el ataque a las escuelas de Chicago, y el Sindicato de Profesores de Chicago dirigido por mujeres, y dirige una fuerza de policía que brutaliza rutinariamente a jóvenes de color – declaró que estaba “orgulloso de adherirse” a la manifestación.

Muchos participantes en la manifestación estaban entusiasmados tanto por manifestarse en las calles como por votar - a pesar del record de promesas incumplidas y traiciones del Partido Demócrata.

Para los socialistas y otros radicales que participaron en las protestas, esto puede ser una discusión recurrente con colegas, amigos y familia. También podrían serlo las acciones de los organizadores – en Los Angeles y Filadelfia, por ejemplo, que efectivamente excluyeron algunas voces del mensaje de los manifestantes. Cualquier cosa que limita nuestras luchas y crea obstáculos a la solidaridad debe ser combatido.

Pero es importante que la izquierda se enfrente a preguntas y organice este tipo de acciones sobre el terreno. En algunos casos podemos marcar la diferencia ayudando a argumentar a favor de políticas contrarias a la división y al fanatismo.

Fue importante, por ejemplo, que la izquierda en Nueva York ayudara a liderar un contingente palestino en la Manifestación de las Mujeres.

En Boston, la presencia de socialistas y activistas de izquierda fue crítica cuando 20 miembros del grupo de extrema derecha "Resistir al marxismo" intentaron marchar a través de Cambridge Common con mensajes odiosos referidos a "salvar" a las mujeres de la "inmigración ilegal" y la ley de la Sharia.

Al principio hubo confusión en la multitud respecto a si el grupo y su mensaje de odio deberían ser ignorados. Pero los activistas de izquierda reunieron a las personas en el mismo momento y, después de una confrontación intensa y vocal, los fanáticos dieron media vuelta y se marcharon, demostrando la importancia de no ceder el espacio político a la derecha.

La izquierda no puede darse el lujo de renunciar a la responsabilidad de participar cuando la gente quiere actuar para oponerse a Trump y la horrible realidad del status quo en la política estadounidense. Empiezan a haber debates importantes sobre lo que se puede hacer más allá de los días de protesta, por masivos que sean, como el del sábado. Y el mensaje convencional que muchos organizadores intentaron imponer en las Manifestaciones de las Mujeres no es compartido por todos los que se movilizaron para participar.

Hace un año, la autora de izquierdas Keeanga-Yamahtta Taylor desafió una reacción de la izquierda a las manifestaciones masivas del año pasado: Los liberales se vuelven radicales a través de sus propias experiencias frustrantes con el sistema, pero también comprometiéndose con gente que se hizo radical antes que ellos. Por lo tanto cuando los radicales que han llegado ya a ciertas conclusiones importantes acerca de los fallos del sistema actual se burlan, ridiculizan o desprecian a quienes no han llegado al mismo nivel de concienciación no están ayudando a nadie”.

Pensemos en lo que significaría que solamente una fracción del poder y la energía que se puso de manifiesto el sábado se dirigiera a luchar para impedir las deportaciones y las redadas cuando el ICE invade nuestras comunidades; a defender las clínicas para abortar cuando la derecha intenta cerrarlas; a construir una resistencia masiva cuando los Republicanos aprueban leyes como el regalo del recorte gigantesco de impuestos.

Después de un año de Trump, la oposición al odio y la reacción se están haciendo fuertes, impulsados por el fenómeno #Me Too que está encontrando nuevas formas de expresión, incluyendo la toma de las calles por la gente.

Ahora debemos trabajar para establecer conexiones entre las muchas quejas y luchas representadas el sábado – y organizar la resistencia en los próximos meses.

Caty Caldwell, Nisha Cirino, Paul Fleckenstein, Kristen Martin, Natalia Tylim, Melanie West y Jenna Woloshyn contribuyeron a este artículo.

https://socialistworker.org/2018/01/22/one-year-later-and-twice-as-pissed-off

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¿Crees que la Marcha de las Mujeres no fue lo suficientemente radical?: Haz algo al respecto

Keeanga-Yamahtta Taylor

Puede que no haya sido tan negra, morena o de clase obrera como a muchos les hubiera gustado. Pero criticarlo desde la barrera no ayuda a nadie.

Estados Unidos acaba de experimentar un secuestro corporativo. Si el discurso inaugural de Trump no te ha puesto en alerta sobre el hecho de que tienen la intención de perseguirnos a todos, es que no prestas atención.

La escala del ataque es tan profunda como amplia y esto significa que necesitaremos un movimiento de masas para hacerle frente. Organizar tal movimiento significa necesariamente que involucrará a los que no han sido iniciados previamente, aquellos que son nuevos en el activismo y la organización. Tenemos que dar la bienvenida a esas personas y dejarnos de sermoneos arrogantes y moralistas respecto a cualquiera que no esté lo suficientemente "despierto".

Las marchas de mujeres en Washington DC y en todo el país fueron sorprendentes, inspiradoras y el primero de un millón de pasos que serán necesarios para montar la resistencia a Trump.

Pero en las redes sociales se pueden leer críticas, e incluso denuncias, de los manifestantes: ¿dónde estaban todas estas personas antes? ¿Por qué solo se involucran ahora? ¿Por qué la marcha no hace demandas más radicales? ¿Por qué los organizadores de la marcha, que son políticamente liberales, permiten hablar solo ... a los liberales?

Todo ello es un signo de inmadurez política que continúa obstaculizando el crecimiento de la izquierda estadounidense.

¿Los liberales estaban en la manifestación? ¡Sí! Y gracias a Dios. El movimiento para resistir a Trump tendrá que ser un movimiento de masas, y los movimientos de masas no son homogéneos; son, por definición, políticamente heterogéneos. Y no hay un solo radical o revolucionario en la Tierra que no haya comenzado su viaje político con ideas liberales.

Los liberales se vuelven radicales a través de sus propias experiencias frustrantes con el sistema, pero también por comprometerse con personas que se radicalizaron antes que ellos. Entonces, cuando los radicales que ya han llegado a algunas conclusiones importantes sobre los fallos de los sistemas existentes se burlan, ridiculizan o desprecian a aquellos que no han alcanzado el mismo nivel de concienciación, no están ayudando a nadie.

Esto no es liderazgo, es infantil. También es una receta para mantener a un movimiento pequeño e irrelevante. Si quieres un movimiento de los políticamente puros y ya comprometidos, tú y tus selectos amigos deberíais ir por delante y ser la resistencia a Trump.

¿Deberían las marchas haber sido más multirraciales y de clase obrera? ¡Sí! Pero no eres un organizador serio si es ahí donde termina tu respuesta a la pregunta. El problema para la izquierda es cómo llegar desde donde estamos hoy a donde queremos estar en términos de hacer que nuestras marchas sean más negras, morenas y más de clase obrera. Simplemente quejarse no cambia nada.

No habrá un movimiento efectivo contra Trump que no se enfrente directamente al problema del racismo. Debe estar al frente y en el centro, y me pareció que los organizadores de la marcha tomaron esa cuestión en serio e hicieron verdaderos esfuerzos para corregir los fallos de su enfoque original.

La participación organizada de los sindicatos en la manifestación de Washington DC fue mucho más pequeña de lo que debería haber sido. Pero al menos algunas secciones del movimiento sindical sintieron, en las últimas semanas, la presión de sus propios miembros para dedicar mayores recursos a la movilización y muchos miembros del sindicato se unieron a la marcha individualmente y con miembros de la base. Eso es algo en lo que la izquierda tiene que trabajar para hacer que el mundo del trabajo sea fundamental en la resistencia anti-Trump.

Las marchas de las mujeres fueron el comienzo, no el final. Lo que ocurra a continuación se decidirá según lo que hagamos. Los movimientos no nos llegan del cielo, completamente formados y organizados. Están creados por personas reales, con todas sus interrogantes políticos, debilidades y fortalezas.

Si la izquierda no se compromete con el objetivo de competir por el liderazgo y la influencia, simplemente cedemos estas fuerzas a los Demócratas y liberales, que ciertamente tratarán de limitar el nuevo resurgimiento de la oposición a los límites políticos que ellos quieren definir.

La cuestión no está en enterrar nuestros argumentos. Si queremos ganar personas para políticas más radicales, debemos aprender a construir nuestros argumentos mientras operamos en escenarios políticos que no son solo nuestros. Los socialistas revolucionarios tienen una larga y rica tradición en construir frentes unidos, lo cual parece más real ahora que 3 millones de personas estaban en las calles.

Debemos hacer un mejor trabajo para facilitar el debate, la discusión y los argumentos de manera que hablemos de cómo construir el tipo de movimiento que queremos. Pero las críticas interminables en las redes sociales sin el compromiso de profundizar en esta lucha por el tipo de movimiento que queremos no es una actitud seria.

Hay literalmente millones de personas en este país que lo están cuestionando todo. Necesitamos abrirles nuestras organizaciones, reuniones de planificación, manifestaciones y mucho más . Necesitamos leer conjuntamente, aprender juntos, estar en las calles juntos y hacer frente a este asalto juntos.

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article42944

es una colaboradora del periódico de la izquierda alternativa de EE UU Socialist Worker
Profesora de Estudios Afro-americanos de la Universidad de Princeton y autora de From #BlackLivesMatter to Black Liberation.

Fuente: Sin Permiso

Traducción:Anna Maria Garriga Tarré