noviembre 4, 2026, Puebla, México

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Nicky Blanco; la bailarina que dejó Francia por Puebla / Moisés Ramos Rodríguez

Férrea memoria

El pasado 16 de octubre falleció en la capital poblana la bailarina de origen francés Nicky Blanco quien, a principios de la década de los noventa del siglo pasado, se estableció en la Angelópolis, donde pronto montó su estudio en la Avenida 5 Poniente y formó, en casi tres décadas a decenas de mujeres y hombre dedicados a la danza, profesionales que se dedican a este arte y, algunos tienen sus propias academias donde comparten lo aprendido con Blanco.  

En entrevista vía electrónica, su hija mayor Sylvia Blanco anunció un próximo homenaje para la artista, pero antes comentó: “Me es difícil hablar en lugar de mi madre o sobre mi madre…. Lo que puedo añadir es que Nicky Blanco fue una gran mujer, una eterna enamorada y una creadora de sensaciones y vibraciones. La extrañaremos siempre”.

Explicó: “Yo creo que los artistas genuinos nunca son lo suficientemente valorados y reconocidos. Generalmente les dan el lugar que les corresponde post mortem. Pero lo importante es que existieron y dejaron huellas en el corazón y la mente de muchos”.

Y detalló: “Se planea hacerle un homenaje. Estamos viendo con el maestro Emilio Josué Sosa el lugar. Será un homenaje a la maestra, pero también a la escritora. Se darán a conocer la fecha y el lugar en tiempo oportuno.” Así, precisó, volverá a presentarse el libro que escribió, Entre el Cielo y la Tierra.

Emilio Josué Nieva, bailarín, coreógrafo y terapeuta holístico, quien presentó el mencionado texto, y fue alumno y amigo cercano de la maestra Blanco hasta su fallecimiento, explicó también en entrevista vía electrónica:

“Nicky Blanco, nacida en Francia un 12 de agosto, fue bailarina y maestra de danza clásica durante muchos años y se reinventó durante su recorrido artístico, volviéndose bailarina de jazz bajo la tutela del gran maestro estadunidense Matt Mattox. Años después sus creaciones se volvieron parte del ballet neoclásico y contemporáneo en un estilo muy personal.”

Nieva detalló sobre la formación de la bailarina y escritora: “Tomó clases de barra al piso con Jacqueline Finuert, bajo el ‘Método Kniessel’; su formación en ballet clásico la tuvo con Daniel Franck”. Tomó cursos de “preparación para la enseñanza, diplomados; destaca su estudio de Glegolski del Bolchoi clásico ruso y danza de carácter; con Vladimir Scouratoff e Igor Fosca cursó repertorio clásico; con Helene Sandovska, clásico”.

Además, detalla el entrevistado, la maestra Blanco fue “bailarina de la compañía Merques de Cuevel; con Claire Motte también se formó en clásico; con el mexicano Guillermo Palomares aprendió la Técnica Limón, en París.  Con Aline Roux, cursó ballet moderno, el cual tomó también con Peter Goss ‘Chatelet’; con Rick Ordums, aprendió modern jazz; con Olga Stens, caractere; trabajó con con Jilian Gregory y Mett Mettox.”

Reveló: “Bailó con la compañía de Gus Gindeno y René Deshouteur con quienes trabajó su maestro Mett Mettox; con este último, después de una ardua labor formando bailarines, a mediados de los años setenta del siglo pasado, fundó la Compañía Ballet Center en Grenoble, Francia, con la obra Nacimiento y Renacimiento.”.

Una ciudad inesperada

Emilio Jousé Nieva recordó que la maestra Nicky llegó a la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, antes de establecerse en la capital poblana: “Decidió quedarse en Puebla por un grupo de bailarines que la invitaron a impartir clases. Sintió que aquí podía aportar su granito de arena. Se adaptó a Puebla de forma muy natural, y adaptó sus creaciones a la idiosincrasia del lugar y a su historia.”

Así, explica, la maestra Blanco “comenzó impartiendo clases en varias partes de la ciudad, en varias academias, hasta que llegó a la Avenida 5 Poniente—muy cerca del Paseo de Bravo—, donde estuvo durante muchos años como directora del Espacio Cuerpo Mente.”

Su hija mayor, Sylvia Blanco explica: “No sé cuántas generaciones formó, pero fueron ciertamente varias a lo largo de unos veinticinco años. aproximadamente. Su mayor herencia pienso que es su amor por el arte, por su danza. Empezó a bailar desde los seis años, en París, y trasmitió esta vocación a sus bailarines. Estoy totalmente segura de que estos bailarines continuarán su legado a través de su amor y creaciones.”

Entre el danza y la literatura

Hace algunos meses, Emilio Josué Nieva presentó el libro de la maestra Nicky Blanco, Entre el Cielo y la Tierra, donde expresó: “Tengo el placer de presentar a un icono del arte en Puebla, bailarina, maestra y coreógrafa, escritora que plasma a través de su pluma el fuego sagrado con el que nos movemos conscientemente. El arte consciente que provoca, transmite y transforma el discurso.”

El presentador recordó que la bailarina “a los diez años de edad obtuvo el título de primera bailarina con la obra Petit Rat Recurrió a distintas disciplinas de la danza, ampliando su ajuar cultural, como ella lo menciona.”

Así, precisó sobre la llegada de la maestra Blanco a México: “El encuentro con el maestro Palomares, marca el primer encuentro con nuestro país en 1979; fue para trabajar en la Universidad Veracruzana (UV), en la Facultad de Danza durante un semestre.”

Y más: “Los avatares de la vida y el seductor país de los milagros le deparaban un nuevo destino al regresar a México en 1990, una vez más a la UV. Afortunadamente el juego del arte nos trae a Nicky Blanco en 1991 a dar un seminario en la Universidad de las Américas (UDLA). Los poblanos y poblanas la probaron y reclamaron, motivando el cambio de residencia a nuestra Angelópolis”.

Precisó que la bailarina, coreógrafa, maestra y escritora “en 1997 ostenta la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) con la magna obra Me voy, un viaje al interior, el más importante que lleva a liberar las ataduras para ser en el nuevo mundo que nos advierte”. Y “como escritora, cuenta con infinidad de poemas que reflejan la sabiduría de su trayectoria. Su libro Entre el Cielo y la Tierra”, es un ensayo filosófico dónde sus letras bailan, complementan.”

Exorcizar a los demonios

El bailarín, coreógrafo y terapeuta holístico Nieva, recuerda también sobre su maestra y amiga: el llegar a nuestro país y quedarse en Puebla “fue un choque generacional y cultural: de una formación francesa rigurosa profesional a las costumbres mexicanas; pero se fue adaptando sabiamente, fundiendo sus conocimientos, que pudieron transmitirse en cada técnica y movimiento consciente que tomó sentido en cada bailarín-personaje dentro de la dramaturgia de su obra coreográfica.”

Detalla: “Impulsaba a exorcizar los demonios, como ella decía; es decir, permitir que cada historia coreográfica pudiera sacar y limpiar al ser que permitía que el personaje surgiera. Todo un proceso terapéutico a la medida de cada bailarín-persona.”

Informa: “Estuvo en varios lugares antes de llegar a Espacio Cuerpo Mente en la Avenida 5 Poniente: entre otros, en un sitio en Manantiales. Moo duk kwan ‘Irles, Urbix’, con el maestro Martín Cruz y Soledad Fuentes, grandes maestros de flamenco, hasta que, finalmente estableció Espacio Cuerpo Mente.”

Rememora: “Desde 1991 hasta el 2020 se mantuvo vigente dando sus clases magistrales acompañada de la filosofía de vida que transformaba a cada alumno que tocaba. La gran herencia está insertada en cada uno de estos estudiantes y los que tuvimos el honor de bailar con sus obras. En mi caso compartir el escenario con ella en la obra de teatro danza Mientras.”

Precisa: “Estamos planeando con sus hijos hacer la segunda presentación de su libro Entre el Cielo y Tierra, como homenaje post mortem. Ya estaremos dando los pormenores en su momento.”

Confiesa: “Mi querida Nicky, estás en mi corazón, en mi profundo amor, en la danza que me diste como un legado sagrado que guardo como un principio, motivo e impulso de vida. La que me abrió el nuevo sendero que empecé a tomar y que sabía que llegaría a mí.” 

Y finalmente: “Fuiste la mensajera de este destino con causas. Mi ángel, el amor sin condiciones, la pureza de dar y recibir como un constante cambio. Gracias por el amor y todas sus cualidades, que rescato a través de tu alma. Dejas huellas que otros podemos seguir y continuar… sin principio ni final.”

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